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CRÓNICAS

“La futilidad de la ONU sobre Puerto Rico” – Rodney A. Ríos Rodríguez

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Por: Rodney A. Ríos Rodríguez

La semana pasada Puerto Rico fue testigo de un experimento de banalidad repetitiva de parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y sus vistas sobre el estatus de la Isla. El evento fue interesante ya que se aprobó por parte del Comité de Descolonización una resolución a favor del derecho de Puerto Rico a la libre determinación e independencia. Es la ocasión número 39 que se aprueba tal resolución, y hace mucho que tal acontecimiento se convirtió en altamente predecible. Es interesante ver los países que aprobaron la resolución. Entre la lista de países se encontraban unos no tan ilustres ejemplos de libertad, democracia y derechos humanos como Cuba, Nicaragua, Venezuela, Siria y Rusia. Faltaron Irán y Corea del Norte para completar la participación de lo que el expresidente George W. Bush denominó una vez el “axis del mal”. De paso, es interesante notar la participación, ponencias y alianza con estos países de políticos puertorriqueños como la representante del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) Mariana Nogales Molinelli; Juan Dalmau Ramírez, el secretario general del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP); del MVC, el licenciado Manuel Natal Albelo; Alejandro Torres Rivera como copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) y la portavoz del Movimiento Unión Soberanista (MUS), María de Lourdes Guzmán. Pero supongo que la pregunta de ¿por qué se alían estos movimientos, personas e instituciones con estos países? Es una pregunta que rara vez, si alguna, se hace por parte de la prensa.

En todo caso, este axis se jacta de usar la ONU – un organismo fundado con un propósito tan loable pero cada vez más irrelevante, impotente y secuestrado por regímenes totalitarios o autoritarios – como método de buscar abochornar los países miembros que son parte del mundo libre e impedirles tomar medidas contra ellos la mayoría de las veces. Por ejemplo, el Comité de Derechos Humanos de la ONU se supone que sirva para vigilar contra los abusos a estos derechos de parte de gobiernos. Sin embargo, en ese comité están presentes miembros como Venezuela y Rusia, entre otros. Ese comité, es usado solo para realizar investigaciones constantes sobre alegadas violaciones de derechos humanos a Israel, una democracia estable, multirracial y con pluralismo político, pero mira a otro lado respecto a sus miembros. Es por esto por lo que la decisión de la administración Trump de salir del comité fue acertada. Más o menos de esta forma opera la ONU desde hace un tiempo.

Así las cosas, cabe preguntarse si tiene algún impacto las acciones de la ONU en nuestra eterna danza política respecto al estatus. La realidad es que, nuevamente, depende de la visión de soberanía — el conflicto de visiones sobre el cual hablé en una ocasión anterior — que tenga la persona que analiza el asunto. Si el asunto es visto desde la perspectiva estadista, no existe razón para que la ONU participe, ya que es un asunto entre ciudadanos americanos. Si la visión es autonomista, depende del líder. Notoriamente el exgobernador Rafael Hernández Colón tuvo una fuerte controversia por unirse junto a Juan Mari Bras con representantes del gobierno comunista cubano en la ONU, a la vez que previamente había argumentado que el estatus estaba resuelto desde 1953. La típica incongruencia e hipocresía ideológica del PPD. Por otro lado, si la visión de soberanía es independentista, esta parte de la premisa que Puerto Rico es una nación latinoamericana subyugada por la invasión y conquista americana en 1898; está siendo ilegal en virtud de la Carta Autonómica y por tanto la ONU tiene jurisdicción y debe intervenir.

En todo caso, existen ciertos hechos que se pueden ver objetivamente. 1) Lo cierto es que la ONU en 1953 sacó a Puerto Rico de su lista de colonias, y por tanto EE. UU. no rinde informes al respecto y se puede entender que la ONU cedió su jurisdicción — si es que la tuvo alguna vez ya que es un asunto doméstico entre ciudadanos americanos — para atender el asunto. 2) El poder de la ONU muchas veces depende del poderío económico y militar de las grandes potencias, sobre todo de la superpotencia que es EE. UU. Si EE. UU. desea ignorarla, la ONU queda inoperante. Por ende, lo que opine un comité al respecto de Puerto Rico tiene poca importancia práctica, aunque podría tener efecto en términos de imagen internacional. 3) La realidad es que Puerto Rico es territorio americano, una comunidad política compuesta por ciudadanos americanos y el diálogo no necesita intervención de terceras partes, es una intromisión indebida dentro de la soberanía estadounidense y nuestros asuntos internos. Menos deberían estar predicándonos sobre derechos humanos y la autodeterminación países como Rusia que desmembraron una nación soberana e independiente como Ucrania, el primer cambio de fronteras violento en la historia contemporánea de Europa desde la Segunda Guerra Mundial; o el régimen de Assad en Siria que masacra a sus propios ciudadanos.

En fin, el comité de la ONU de Descolonización es irrelevante y podemos fácilmente descartar cualquier iniciativa de su parte sobre el asunto de estatus. En sentido práctico no tiene ningún efecto sobre nosotros. Pero sí sirve como un episodio más para ver las disfunciones de la Organización y ver las alianzas del separatismo puertorriqueño; dice un viejo refrán dime con quien andas y te diré quién eres. Y si las potencias del mal son los aliados del independentismo, hay razón para estar sospechosos. En otras palabras, si esos son los aliados de la República de Puerto Rico, no nos debe gustar nada el camino que nos propone el separatismo.

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