Connect with us

CRÓNICAS

“No entiendo a mi país” – Rodney A. Ríos Rodríguez

Published

on

Por: Rodney A. Ríos Rodríguez

En la década de los sesenta, el periodista William Buckley Jr. entrevistó al escritor argentino Jorge Luis Borges sobre la razón de la inestabilidad política de Argentina y América Latina en general. Borges se nota que piensa unos segundos su contestación, luego de considerar — aunque parece que ya tenía su mente decidida al respecto hace mucho tiempo — le responde a Buckley que Argentina no estaba lista para la democracia, que no le gustaba la expresión latinoamericana porque él era argentino, y, luego, dice el escritor con tono melancólico, que él quisiera entender a su país.

Esa expresión sobre no entender su país creo que es algo que comparten los latinoamericanos. En el caso de los puertorriqueños, sin importar la ideología política, se escucha a menudo entre las personas un cansancio o sentido de incomprensión con Puerto Rico dependiendo de eventos, fenómenos socioculturales o resultados eleccionarios. Muchas veces ese sentido de incomprensión depende de los agravios particulares de la persona que los expresa, algunos se quejan de que los puertorriqueños son muy pasivos; otros que es una “colonia”; otros que es ineficiente, corrupto el gobierno; etc. Visto desde el punto de vista estadista, comparto ese sentido de incomprensión, aunque quizás por razones distintas.

Puerto Rico, está claro, es unionista en el sentido que no desea la separación de Estados Unidos. Así lo ha reconocido el presidente de la Cámara de Representantes, Rafael Hernández, cuando dice que su percepción es que el pueblo desea la unión permanente. Sin embargo, en la medida en que el PPD rinde pleitesía a la unión, a su vez hace todo lo posible mediante cabilderos y alianzas congresionales para detener la estadidad. Por otro lado, el tornado de ideologías y versiones del ELA mejorado parece ser interminable, pero siempre abogando en su mayoría los populares que desean la unión permanente; lo cual contribuye al clima de confusión, inacción y falta de resolución al asunto. Así las cosas, el pueblo votó por la estadidad, ya en 2012 y en 2020 — el plebiscito de 2017, lo dejo aparte ya que, a mi percepción, ese plebiscito lo ganó el boicot electoral — sin embargo, la actitud del pueblo sobre estos acontecimientos fue de apatía. El pueblo vota por la estadidad, pero sin muchas esperanzas de que pase algo y sin intención de hacer uso de los mecanismos, como la delegación electa el pasado domingo, para crear e impulsar el Estado puertorriqueño.

Ante esa indiferencia y apatía del pueblo, la prensa y los intelectuales celebran; creyendo que lentamente – mediante la indiferencia y cansancio – lograrán condenar al pueblo de Puerto Rico a la independencia, supongo que con ellos en control. Esa apatía a su vez se alimenta por la prensa y la clase intelectual del país, que pretende decirles a los puertorriqueños que son incapaces de exigir la igualdad de su patria. Después que la alimentan, pretenden que no tuvieron absolutamente nada que ver con la baja participación en un evento electoral o los problemas que enfrenta el movimiento estadista. Todo esto es irónico en un país que convoca marchas y reclama todo lo que se les ocurra como un “derecho” en abstracto, pero cuando realmente puede reclamar su derecho inalienable a la estadidad, el pueblo se queda atónito y abrumado, como si no supiese que hacer o fuera inútil hacer algo.

Por otro lado, el PNP parece no tener una estrategia organizada para presionar el Congreso a actuar sobre el plebiscito. La campaña por la elección especial fue poca, si alguna, una gran cantidad de los candidatos salieron en la última semana antes del evento. No hubo organización, no hubo campaña mediática. Se permitió a la prensa tildar la elección como algo absurdo e ineficaz, meramente para elegir “cabilderos”, usando lenguaje con connotaciones negativas para así crear un discurso oficial. ¿Qué se pretende votando por la estadidad, pero no teniendo estrategia o voluntad de hacerla realidad? ¿Qué piensan los puertorriqueños buscando unión permanente, pero sin pasar mucho trabajo? O, lo que a mi entender es la pregunta central en toda esta danza macabra del estatus, ¿Qué quiere hacer el pueblo puertorriqueño sobre su estatus? La estadidad es trabajo arduo, hay que reclamarla y lucharla, ¿está interesado el pueblo en hacer ese esfuerzo? Parecería que la contestación es que solamente pocos están dispuestos.

La baja participación en la elección especial mina la confianza en el mandato por la estadidad, será usada por los enemigos de la estadidad para presentar el triunfo de esta fórmula como un mero error electoral. A medida que los separatistas logran obstaculizar la igualdad, aumenta la apatía del pueblo, eso a su vez eso provee herramientas electorales a los enemigos de la estadidad. Un ciclo vicioso de degeneración electoral y política que nos conduce directamente a la mal llamada Asamblea Constitucional de Estatus; el destino final deseado por la prensa y toda la intelligentsia. Quizás pretenden así recobrar el control absoluto sobre Puerto Rico, perdido en las elecciones de 1968. Es triste votar por la estadidad sin esperanzas de que ocurra. Es más triste aún la falta de una campaña que explique el proceso de estadidad y como los estados se crean así mismo; es triste que no se apele a la autoestima y patriotismo del pueblo puertorriqueño y se le de fe en su autodeterminación hacía la estadidad. En fin, ¿qué está ocurriendo en la isla? ¿Hacia dónde nos dirigimos entre tanta apatía y dejadez, permitiendo que un club selecto de intelectuales decida sobre Puerto Rico? No sé. Como Borges, también quisiera entender mi país.

Continue Reading

Copyright © 2020 Ojo al Medio. LLC.