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CRÓNICAS

“Inefectividad e ineficiencia en la UPR” -Dr. José M. Saldaña

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Por: Dr. José M. Saldaña

Esta semana, al igual que la pasada, la presidenta interina de la UPR Mayra Olavarría ha estado en la prensa local. La semana pasada (el 6 de octubre) ella y los administradores de la institución llegaron al Capitolio para señalar que $500 millones para la institución no es suficiente y reclamaron que se aumente a $650 millones la asignación fija de la institución.

Mientras la presidenta interina pedía más dinero, el rector Luis Ferrao del Recinto de Río Piedras alertaba a la Comisión de Educación de la Cámara de Representantes sobre la merma significativa del estudiantado. Según Ferrao, el sistema público universitario es hoy 60% menor al de hace 40 años, en la década de los 80.

“El número de estudiantes en Recinto de Río Piedras de la UPR está descendiendo de forma dramática, y coincide con un descenso igual de dramático a nivel del sistema escolar. El sistema de educación pública llegó a tener 750,000 estudiantes en todo el sistema para el 1980, y hoy el sistema apenas llega a 260,000 estudiantes. Estamos hablando de que se ha ido cerca del 60% de la población estudiantil escolar”, expuso Ferrao.

Es decir, mientras menos estudiantes haya a nivel escolar, menos estudiantes llegan al nivel universitario. Lo que ha resultado en que el Recinto de Río Piedras de la UPR cuente con 13,000 estudiantes, cuando en su pico tenía 22,000. “Si esta tendencia sigue, en menos de seis años vamos a tener menos de 10 mil estudiantes”, señaló el rector.

Esta semana, el martes 12 de octubre en la página 6 del periódico El Vocero, bajo el titular de Olavarría sigue buscando opciones para la UPR, la presidenta interina manifiesta que “El cierre de Recintos de la Universidad de Puerto Rico no está en su plan de trabajo”. Pasó luego en una reunión con estudiantes, miembros de los diferentes consejos de estudiantes a enumerar una serie de medidas -sin dar detalles- que se propone implantar.

No sé si eventualmente -a fin de cuentas- se habrán de cerrar o integrar recintos, pero creo necesario traer una realidad que se tiene que tomar en cuenta para determinar la viabilidad futura del plan de trabajo de la presidenta interina sobre este particular. Esa realidad tiene que ver con la efectividad, eficiencia, viabilidad económica y fiscal de las unidades del sistema. Hoy me limitaré a señalar solo una de estas unidades, pero en el futuro se hará lo propio con otras.

Me refiero a la situación del Recinto de Utuado de la UPR. De acuerdo con los datos, para el año 2020-21 el Recinto de Utuado tiene un presupuesto consolidado de $15,536,579 y tiene unos 554 estudiantes matriculados. Tiene, además, una tasa de graduación de 19%, por mucho, la más baja de todo el sistema. O sea, que un 81 % no se gradúa, al menos en el tiempo requerido. Un análisis somero nos arroja que el costo por estudiante matriculado es de $28,156 y el costo por estudiante que se gradúa es alrededor de $108,624.

Tenemos que preguntarnos si saldría más barato y costo efectivo venderle ese recinto a una universidad privada y becar a estos estudiantes en ella o en cualquier otra institución universitaria, inclusive de los Estados Unidos.

Ante ese escenario demográfico, de quiebra del estado, de alegada deficiencia económica y fiscal en la operación de la UPR, la opción no puede ser ir a la legislatura a pedir más dinero para seguir haciendo más de lo mismo, porque el estado no tiene los recursos y mucho menos para sostenerla en la actual situación de inefectividad, irrelevancia y desprestigio en la que lleva tiempo sumida. La institución tiene que hacer un análisis minucioso de sus metas, objetivos actuales y de sus finanzas. Tiene que considerar seria y urgentemente la búsqueda de recursos externos de empresas y de exalumnos para complementar los que le provee el Estado. Y por qué no vender o integrar algunos recintos. Pero de eso último está prohibido hablar porque hay terror político a esas opciones.

Por décadas las distintas administraciones se han negado a poner en práctica un plan efectivo de reducción de gastos que conlleve la integración de recintos o su reducción, así como de reorganización académica que acabe con la duplicidad en el sistema e irrelevancia de cientos de cursos y programas académicos que no tienen demanda y que la administración tiene la evidencia; lo sabe. Pero no hay una administración que le meta mano al problema, porque les temen a las reacciones de la comunidad universitaria. Son miedosos y de esto se aprovechan los estudiantes y académicos ruidosos de la izquierda. Así pues, es mejor y más cómodo seguir haciendo más de lo mismo que intentar hacer los cambios necesarios. Ah y pedir más dinero es más cómodo también.

Además de la anterior ineficiencia e inefectividad, sería bueno que la prensa se diera una vuelta los viernes por los recintos para ver cuántos están funcionando. En cuántos se están impartiendo y tomando clases, y si los profesores se encuentran trabajando en sus oficinas o si están impartiendo clases en universidades privadas donde devengan otro salario además del de la UPR, siendo de este último de dónde reciben la aportación al sistema de retiro y el plan médico.

La nueva presidenta interina y la Junta de Gobierno tienen mucho trabajo de limpieza que hacer antes de ir a la legislatura a pedir más dinero.

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