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CRÓNICAS

“El mejor Gobernador” – Rodney A. Ríos Rodríguez

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Por: Rodney A. Ríos Rodríguez

Dedicado a don Carlos Romero Barceló, mi abuelo Richard Ríos Vázquez y a toda esa generación de estadistas que nos dejaron un gran legado.

Imagínese que es 1965, va en camino a una reunión del Partido Estadista Republicano donde se van a discutir las razones por las cuales se perdieron las pasadas elecciones. La convocatoria se hace mayormente para apaciguar los ánimos de la base, molesta con el liderato del partido después de haber sufrido una derrota aplastante el año anterior. La base busca cambios y desea triunfar sobre el PPD. De pronto en las ponencias, llega un joven abogado, presidente de Ciudadanos Pro-Estado 51, y este hace una ponencia donde explica en detalle todos los problemas del partido. Muchas de las críticas podrían señalarse hoy: se necesitan mejores candidatos, el partido parece más concentrado en mantener el poder que tiene que en luchar por la estadidad, los estadistas necesitan un partido del cual sentirse orgulloso de ser parte y no sentirse meramente obligados a votar por este, etc.

Así las cosas, un tiempo después, ese joven abogado tiene la osadía de irse a defender la estadidad con un grupo de estadistas rebeldes, contra la voluntad del liderato principal del partido y enfrentándose a la presencia abrumadora de Luis Muñoz Marín en el plebiscito de 1967. Esos estadistas lograron una derrota con honor, bajando la ventaja del ELA y aumentando los votos de la estadidad. Ante la euforia de estar embarcados en una nueva era, con nuevos líderes y el desgaste del hasta entonces todo poderoso Partido Popular Democrático, esa generación, comienza el Partido Progresista Unido que eventualmente sería el Partido Nuevo Progresista (PNP).

Contra la oposición del PPD, el Partido Republicano, y contra la Junta de Elecciones, se logra bajo el liderato del joven abogado inscribir al PNP. En las elecciones de 1968 se da lo que parecía un imposible, y gana el primer Gobernador estadista. Carlos Romero Barceló, el joven abogado, por su parte se hace alcalde de San Juan y de paso crea un nuevo estilo de campañas electorales en Puerto Rico. Pierde don Luis Ferré en las elecciones 1972, y ante todo el desánimo de los estadistas, don Carlos proclama con seguridad y optimismo “volveremos”. Y, en efecto, después de ser un exitoso alcalde de San Juan y ser el primer alcalde electo por voto directo en la historia de la capital, logra un gobierno estadista unido – él como Gobernador – en 1976. Desde el liderato del PNP don Carlos logra crecer y hacer al movimiento estadista y el Partido Nuevo Progresista, un movimiento de masas y ponerlo en ruta para en el futuro ser la estadidad el estatus mayoritario y el PNP el partido más grande en Puerto Rico.

Como Gobernador, don Carlos Romero Barceló privatiza industrias y servicios nacionalizadas por la administración de Rafael Hernández Colón. Instituye el salario mínimo federal; trae las primarias presidenciales; logra la Resolución Corrada en el Congreso junto al entonces Comisionado Residente Baltasar Corrada del Río; reduce los impuestos; moderniza la Comisión Estatal de Elecciones; logra la jurisdicción de Puerto Rico sobre costas marítimas hasta 10.35 millas; firma la ley para la letra oficial del himno de Puerto Rico; crea el procurador del ciudadano; maneja un gobierno compartido; logra arrebatar el dominio del PPD sobre el partido demócrata; controla el gasto público; reduce la deuda pública; saca a Puerto Rico de una recesión; y es el primer Gobernador reelecto desde Muñoz Marín. Todo esto mientras sobrevivía una guerra política total de parte del separatismo; el estadolibrismo, las uniones y hasta enfrentó terrorismo.

El embate de la oposición le ocasiona perder la reelección en 1984. Ante la derrota en su reelección, don Carlos preguntó: “¿Qué derrota?”; posteriormente regresó triunfante a la Comisaría Residencia en la década de los noventa. Alcalde de San Juan, Gobernador, Senador y Comisionado Residente; un servidor público ejemplar. El líder más exitoso en la historia del movimiento estadista. Don Carlos encarna la virtud de que hablaba Sir Winston Churchill, “el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. ¿Y qué debe decirse de sus detractores y la demonización que sufrió – y sufre – su figura? Es típico en Puerto Rico obviar e invisibilizar a figuras históricas estadistas (¿cuán conocido es, por ejemplo, Luis Sánchez Morales o Rafael Martínez Nadal?). De no poder obviarse e invisibilizarse, y con don Carlos eso nunca fue posible, se demoniza y destruye la reputación de esas figuras por parte de la intelligentsia, hasta crear clichés de la cultura general que rara vez son cuestionadas o investigadas para confirmar o desbancar. Quizás el mejor análisis de este fenómeno de ser tan controversial lo dio también Winston Churchill: “¿Tienes enemigos? Bien. Eso significa que has defendido algo, alguna vez en tu vida”. En fin, como dijo el historiador Antonio Quiñones Calderón “esas fuertes convicciones, esa entrega, esa férrea voluntad de jamás claudicar, de resistir hasta el final, de ser fiel a sus convicciones, a capa y espada, la representó, hasta el último aliento de su vida, Carlos Romero Barceló”. Virtudes que eran comunes en aquella generación de grandes estadistas. El legado de don Carlos Romero Barceló es innegable, y les toca a los estadistas mantenerlo vivo de cara al futuro.

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