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CRÓNICAS

“La delegación congresional” – Rodney A. Ríos Rodríguez

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Por: Rodney A. Ríos Rodríguez

“All political lives, unless they are cut off in midstream at a happy juncture, end in failure, because that is the nature of politics and of human affairs.”  – Enoch Powell, Joseph Chamberlain (1977).

Uno de los mecanismos más eficaces usado por los Territorios que buscaban convertirse en estados de la unión es el del Plan Tennessee. Básicamente, este mecanismo consiste en elegir unos delegados que tienen como encomienda luchar por la estadidad para su Territorio; esto es uno de los mecanismos que utiliza el pueblo para crear su Estado al momento de aspirar a la admisión. Dicho de otra forma y con lenguaje comprensible para el separatismo-estadolibrista, es una forma de autodeterminación dentro de nuestro contexto constitucional e histórico.

En el caso de Puerto Rico, la delegación congresional (y la estadidad de por sí) cuenta con unos retos únicos en la historia americana. Aunque la estadidad ganó, parece haber un sentido de resignación en el pueblo puertorriqueño de que esto no significa nada. Por una parte, la elección congresional no parece estar generando mucho entusiasmo, lo que señala que posiblemente habrá una baja participación. Esto es un factor que usarán los enemigos de la estadidad para apoyar el discurso de que el plebiscito de 2020 fue meramente un error electoral, y alimentar así la tradicional inercia del Congreso. Por otro lado, aunque hay excelentes candidatos en la papeleta de mayo, es lamentable que muchos candidatos que deberían estar participando de este proceso quedaron fuera. Por otra parte, en el Congreso ha ocurrido que el Partido Demócrata se ha fragmentado respecto a la estadidad para Puerto Rico — en contraposición con Washington DC, donde no existe tal fragmentación — y al haber dos proyectos de estatus, más el hecho de que un 48% del electorado puertorriqueño se opone a la estadidad, implica que el movimiento estadista mediante la delegación congresional tendrá que tener mucha inteligencia, prudencia, credibilidad, astucia, liderato y, sobre todo, suerte para contrarrestar y navegar la obstrucción anti-estadista.

Como tal, es necesario ser minucioso en la elección de personas que compondrán la delegación congresional. Dicho esto, ha surgido en días reciente un movimiento para incluir por nominación directa al exgobernador Ricardo Rosselló como delegado al Congreso, algunos denominándolo incluso el “líder” de la estadidad. Esto es problemático, el exgobernador Rosselló Nevares es una figura polarizante en Puerto Rico. Es, además, un político en infamia siendo el primer Gobernador en renunciar a la gobernación en nuestra historia. Adicionalmente, el exgobernador no goza de un récord favorable en torno a la lucha por la estadidad. A modo de ejemplo, el exgobernador fue quien rechazó la incorporación de Puerto Rico como jurisdicción doméstica de EE. UU. en la reforma contributiva de 2017, prefiriendo mantener una característica del ELA en vez de aportar a una mayor incorporación a la unión.

Por otra parte, el exgobernador Rosselló Nevares corrió una campaña primarista y a la gobernación prometiendo hacer un Plan Tennessee de llegar a la Fortaleza; en vez de hacer esto al llegar al poder, el exgobernador se encargó de crear una “Comisión de la Igualdad” que tuvo ningún resultado o impacto, a pesar de sus talentosos miembros. Como si fuera poco, el exgobernador en vez de construir sobre los resultados del plebiscito de 2012 prefirió insistir en hacer otro plebiscito local sin aval federal que fue boicoteado por todos los partidos de oposición y con tan baja participación que su único resultado concreto fue desprestigiar e invalidar el plebiscito de 2012.  

Así las cosas, el exgobernador nunca supo construir alianzas duraderas a nivel nacional. Por ejemplo, el NAACP primero apoyó la estadidad, y después se retractó. Por otro lado, durante su estadía en la Fortaleza, se aceleró el exilio de puertorriqueños del PNP, dividiendo y fragmentando así las fuerzas estadistas. Bajo la incumbencia de Ricardo Rosselló resucitó el esperpento de la corrupción y, como explicó el historiador Mario Ramos-Méndez, por poco se pierden votantes claves y tradicionales del PNP como la policía. Por tanto, como explica Ramos-Méndez, el exgobernador dejó al PNP en su peor condición histórica. Como si fuera poco, el infame chat de Telegram nos demostró un carácter que veía, al parecer, con cierto desprecio y burla a sus propios constituyentes. Esas aguas trajeron los lodos del Verano de 2019, la peor crisis política de la historia moderna de Puerto Rico y es, francamente, un milagro que el PNP y el movimiento estadista sobrevivieron el cuatrienio pasado.

El exgobernador merece reconstruir su vida, pero fuera de la política. Hay un refrán que dice que las acciones valen más que las palabras, el Dr. Ricardo Rosselló en sus acciones demostró no ser el líder de la estadidad. Además, los resultados del plebiscito demuestran que la estadidad ya es más amplia que el PNP; la presencia del Dr. Rosselló en este proceso podría lastimar esa circunstancia. Su presencia en la delegación congresional le restaría credibilidad a la delegación, y provocaría el desprestigio de la elección. Es por estas razones que no se debería votar por Ricardo Rosselló para ningún puesto público y que el exgobernador debería entender que hace más daño que bien y retirar sus aspiraciones. El Dr. Rosselló Nevares le falló a la confianza del pueblo y a su juramento como Gobernador. Por ende, su destino político debería seguir más el de Richard Nixon, buscando la reivindicación mediante la academia y otras disciplinas.

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