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CRÓNICAS

“Carta de 47 de los más prominentes juristas norteamericanos al Comité de Recursos Naturales del Congreso ante las vistas públicas del 14 de abril 2021” – Dr. José M. Saldaña

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Por: Dr. José M. Saldaña

Nosotros, los abajo firmantes académicos constitucionalistas, escribimos para expresar nuestra fuerte oposición al Puerto Rico Self Determination Act, HR 2070,y cualquier proyecto acompañante que pueda ser presentado en el Senado en esos términos, y manifestamos nuestro fuerte apoyo al proyecto Puerto Rico Statehood Admission Act, HR. 1522 y su acompañante del Senado S. 780.

Como americanos, apoyamos la autodeterminación. Pero, distinto a los que apoyan el Puerto Rico Self Determination Act, creemos que la verdadera autodeterminación requiere que los Estados Unidos le ofrezca a Puerto Rico una opción o alternativa real. Por real, nosotros queremos decir constitucional y no territorial. Las opciones de autodeterminación para Puerto Rico tienen que ser no territoriales por las razones obvias de que ni el congreso ni Puerto Rico tienen el poder de implementar opciones inconstitucionales. Y estas deben ser no territoriales, porque la opción territorial no es autodeterminación.

Hay dos, y solamente dos, verdaderas opciones de autodeterminación para Puerto Rico: estadidad o independencia. Sin embargo, el Puerto Rico Self Determination Act desafía la realidad constitucional llamando a que los puertorriqueños definan otras opciones no territoriales. NO HAY OTRAS OPCIONES NO TERRITORIALES. Durante muchas décadas, los que apoyan el Estado Libre Asociado han argumentado que dicho estatus es no territorial. Argumentan que, cuando en 1952 Puerto Rico llevó a cabo la transición a Commonwealth, dejó de ser un territorio de los EE. UU., se convirtió en una soberanía separada y entró en un pacto mutuamente comprometedor con los Estados Unidos. Pero estaban equivocados. Sencillamente el congreso no tiene el poder de crear una unión permanente entre Estados Unidos y Puerto Rico, excepto admitiendo a Puerto Rico como un estado. Que no haya duda alguna, el Tribunal Supremo ha repetido y recientemente refutado la controversial teoría “del pacto”. En Puerto Rico vs. Sánchez Valle (2016) el tribunal terminó varias décadas del debilitante debate respecto al asunto de si el estatus de Puerto Rico había creado una unión permanente entre dos soberanías separadas con un inequívoco “no”; la corte dejó claramente establecido que Puerto Rico es y ha sido siempre un territorio de los Estados Unidos y el congreso retiene los poderes plenarios para gobernar la isla bajo la Clausula Territorial de la Constitución(Art, IV , s 3 , el 2). Y en Financial Oversight and Management Board of Puerto Rico vs. Aurelius Investment LLC (2020), el tribunal explicó que la creación congresional de una junta federal con poderes sustanciales sobre el gobierno local de Puerto Rico era un ejercicio permisible de los poderes plenarios del congreso sobre el territorio estadounidense. En resumen, mientras Puerto Rico no sea un estado de la unión ni una nación independiente, seguirá siendo un territorio. Al invitar a los puertorriqueños a definir opciones no territoriales otras que la estadidad o independencia, el mal llamado Puerto Rico Self- Determination Act tiene como objetivo el perpetuar el mito pernicioso de que tal opción existe. No es así.

A pesar de la por mucho tiempo división en Puerto Rico, los puertorriqueños han compartido un enorme consenso en dos asuntos cruciales. Ellos rechazan el estatus territorial y desean continuar siendo ciudadanos americanos. Pero puesto que ambos, la estadidad y la independencia, satisfacen el objetivo de autodeterminación, solamente una de esas opciones garantiza la ciudadanía americana: la estadidad. Durante el pasado noviembre, en un claro esfuerzo por determinar su futuro político, una clara mayoría voto “sí” en su referéndum sobre la estadidad. Ahora que los puertorriqueños publica y oficialmente han solicitado la estadidad, es tiempo de que los Estados Unidos se la ofrezca. El Puerto Rico Statehood Admission Act hace justamente eso.   

Procediendo respetuosa, cautelosa y pragmáticamente el Puerto Rico Admission Act responde al referéndum del pasado noviembre con una oferta de estadidad y establece los términos para la admisión, sujeto a un segundo referéndum en que los puertorriqueños ratifiquen su selección. Si así lo hicieran, el presidente emitiría una proclama como estado dentro de un año de dicha votación. Si rechazaran la estadidad, entonces la isla permanecería como un territorio con la opción de buscar la soberanía en cualquier momento en el futuro –así el Acta en ningún momento le fuerza la estadidad a Puerto Rico. En otras palabras, el Puerto Rico Admission Act respeta los resultados del referéndum respondiendo con acción concreta, al mismo tiempo que asegura que los puertorriqueños tengan la primera y última palabra sobre su futuro.

En los 123 años desde que los Estados Unidos anexaron a Puerto Rico, el Congreso nunca le ha ofrecido a Puerto Rico la opción de convertirse en un estado. En su lugar los Estados Unidos ha permitido que Puerto Rico languidezca indefinidamente como un territorio de los Estados Unidos sometiendo a sus residentes a las leyes de los Estados Unidos, mientras les niega votar por el gobierno que hace dichas leyes. Nosotros apoyamos fuertemente una oferta congresional de estadidad para Puerto Rico, y urgimos al Congreso que apruebe inmediatamente el Puerto Rico Admission Act.

Firmado por 47 profesores de derecho constitucional de los Estados Unidos.

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