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CRÓNICAS

“¿Ministros de la religión o de la política?” – Dr. José M. Saldaña

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Por: Dr. José M. Saldaña

El mismo día de comenzar la Semana Santa, sale a la publicidad la formación del Frente Puertorriqueñista como una organización para oponerse a la estadidad y apoyar la libre asociación/independencia. Esta organización está compuesta por el liderato del independentismo insular. También, forma parte de esta Ángel Luis Ríos, reconocido nacionalista activista político, obispo de la Diócesis de Mayagüez de la Iglesia Católica. Y para cerrar la Semana Santa el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, en una entrevista el domingo de resurrección, envolviéndose en el proceso político, manifiesta que los tiempos de los plebiscitos pasaron y señala que la mejor manera de lograr consensos y resultados es mediante otra manera creativa como la asamblea constituyente.  Debe explicar cómo es que los plebiscitos, en los que todos los electores y sectores pueden participar, suelen ser excluyentes y no incluyentes, pero una asamblea constituyente de unos pocos delegados manipulada por el independentismo si es incluyente. Vamos a hacer un poco de historia para poner todo esto en su justa perspectiva.

En julio de 1988, el que es hoy arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, fue nombrado obispo auxiliar de Boston sirviendo bajo el Cardenal Bernard F. Law de quien fue ayudante principal y su íntimo amigo. Allí estuvo González Nieves hasta el 2002 cuando el Cardenal Law fue forzado a renunciar por encubridor de cientos de casos de pederastia (abuso sexual de niños) cometidos durante décadas por docenas de curas de la arquidiócesis. De ahí González Nieves pasó a Corpus Cristi en Texas y luego fue trasladado a San Juan. Desde su llegada a San Juan, este señor se ha dedicado al activismo ideológico independentista, lo que le ha valido quejas e investigaciones por el Vaticano las cuales han terminado en nada.

Las religiones están en entredicho y descrédito en gran parte del mundo. En Europa, esto se ha hecho patente. Habiéndose constituido primordialmente en países seculares, grandes sectores de la población europea son agnósticos o ateos. La mayor parte de las religiones de occidente han sido en gran medida responsables por grandes injusticias como la inquisición y las guerras santas, donde han muerto millones de personas en nombre de Alá, Jehová, Jesús y hasta en el nombre del santo grial. Han sido responsables por mantener en la ignorancia a millones de personas para que no confronten con el conocimiento científico y el uso de la razón, sus dogmas, doctrinas y políticas. Utilizan el miedo como instrumento para la obediencia a estos dogmas.  En países como África, millones de hombres, mujeres y niños mueren del SIDA por seguir las políticas impuestas por la iglesia tales como la prohibición del uso de condones y otros métodos preventivos. Son igualmente responsables por imprimir en la gente angustiosos sentimientos de culpa por incurrir en prácticas y conductas que son naturales y normales en las distintas etapas de crecimiento y desarrollo de los seres humanos. Son responsables -particularmente la católica- por encubrir a sacerdotes pederastas que, por intentar practicar un celibato antinatural y anti biológico, incurren en el uso de niños y niñas para saciar clandestinamente apetitos sexuales patológicamente reprimidos. De igual forma, ocurre con pastores y ministros protestantes que, aprovechando la ignorancia de los padres, les incitan a prestarles a sus hijas para saciar sus apetitos, so pena de no alcanzar la gloria si desobedecen los reclamos del pastor. Las religiones islámicas mantienen a los países que las profesan en el oscurantismo de la edad media, particularmente en cuanto a los derechos de la mujer, a quienes consideran poco más que objetos. A estas se les impide educarse y se les castiga hasta con la muerte por supuestos “delitos a la moral”.

Puerto Rico es un país donde predomina como religión el cristianismo en sus vertientes católicas y protestantes. En ambas existen grupos fundamentalistas (fanáticos) que conducen su vida y actúan dependiendo exclusivamente de lo que les dice el sacerdote, el pastor y la Biblia. Creen a pie juntilla que la Biblia es la palabra de Dios, escrita por seres inspirados y guiados por él. Negando lo que hoy se conoce y están de acuerdo los estudiosos (y hasta el Papa): que ésta fue escrita por distintas personas (escribientes) en distintos momentos, en un pequeño lugar del planeta, basándose en mitos, leyendas, creencias del paganismo de una época de total ignorancia científica, de analfabetismo casi total y en información pasada de boca en boca a lo largo de décadas. Para esos fundamentalistas el dogma, y la fe en lugar de la razón son el fundamento de sus actos y de su existencia. 

Las religiones tienen una función en la sociedad: servir de control social, encontrar y fortalecer valores y solidaridad, de ayudar a algunas personas a tratar de encontrarle sentido a la vida y enfrentar la realidad de que no somos eternos y que vamos a morir. A esta función principal y a facilitarle a los más menesterosos que su paso por el mundo sea lo más justo y llevadero posible en la transición hacia el inevitable fin, es que deben los supuestos intermediarios entre el hombre y “el misterio” dirigir sus actos y energías. En nuestro país que tanto necesita de control, de valores, de orientación y ayuda, un número considerable de los llamados líderes religiosos ha optado por inmiscuirse en el proceso político relegando lo que debe ser su principal misión a un plano secundario. 

En un Puerto Rico tan dividido y politizado, una vez estos “religiosos” entran a ese proceso, inmediatamente, pierden la credibilidad y fuerza moral para llevar a cabo su función religiosa. Entre estos activistas politiqueros con sotanas se encuentra el arzobispo Roberto González, los obispos Rubén González Medina, Avaro Corrada, Ángel Luis Ríos, obispo de Mayagüez, y el llamado padre Pedro. Estas personas son notorias por querer imponer desde el púlpito -utilizando la llamada “autoridad moral” que supuestamente le confiere su cargo- sus ideas separatistas de izquierda comunista a toda su feligresía. Para ello no escatiman en enviar cartas pastorales, en inmiscuirse abiertamente en actividades políticas e ideológicas de toda índole y en estimularlas. Con su ejemplo y con intimidaciones, han estimulado a sacerdotes para que desde el púlpito conviertan sus homilías en discursos independentistas, antiamericanos, causando con ello que personas abandonen las iglesias en señal de protesta. 

 El líder de toda esta actividad politiquera llevada a cabo desde los púlpitos es el Arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves quien, metido de lleno en el proceso político, promovió en una Carta Pastoral Patria Nación e Identidad como conceptos teológicos sus ideas nacionalistas del pasado, que la interdependencia de la globalización ha dejado atrás inexorablemente. Dicho escrito le mereció críticas de grandes sectores de su iglesia y un fuerte editorial del periódico El Vocero el 23 de agosto de 2003 titulado “La Fe y la política no mezclan”. Igualmente lo vimos metido de lleno en la lucha por sacar a la marina de Vieques, más que como pastor de una diócesis, como un activista político. Asistió y coordinó una ceremonia política del PPD para entregar a Aníbal Acevedo Vilá un anillo en un obvio endoso a sus posturas políticas soberanistas/independentistas. Inmiscuyéndose de lleno en asuntos de gobierno, criticó las cesantías de empleados públicos por la administración del Ex Gobernador Fortuño cuando él fue el responsable por cerrar -por puras consideraciones económicas- Centros de Head Start y colegios católicos. Despidiendo de forma despiadada a maestros y otro personal sin otorgarle los beneficios que el actual gobierno les otorgó a los que tuvo necesidad de cesantear. Le sustrajo a la Academia Perpetuo Socorro más de $2 millones del fondo de construcción para con fines proselitistas construir un llamado “Altar a la Patria” con la bandera de Puerto Rico en una clara alusión ideológica. Mal puede hablar de la paja en el ojo ajeno quien tiene una viga en el suyo.

Estos señores -cardenales, arzobispos y obispos- viven a todo lujo, con un estilo de vida propio de reyes de la edad media. Mantienen cavas de vinos finos que son la envidia de los mejores restaurantes del país. Por cualquier pretexto viajan -con séquitos de acólitos- constantemente a Roma en primera clase, bebiendo el buen vino a expensas de los donativos que los ingenuos feligreses-que no tienen para darse esos lujos- les hacen. 

Esta situación de envolvimiento religioso en la política comenzó en Puerto Rico a inicios de la década del 60 donde el liderato católico -los obispos Davis y Mc Manus- les hizo frente a las políticas de Luis Muñoz Marín, llegando al extremo de enviar cartas pastorales y predicar desde el púlpito que aquellos que votaran por Muñoz desobedeciendo a los obispos, cometían pecado y serían excomulgados. Estas amenazas no surtieron el efecto deseado y Muñoz prevaleció – aun por más votos- pocos meses después en las elecciones de 1960. El efecto neto que tuvo ese envolvimiento de religiosos en la política activa fue la separación y alejamiento de considerables masas del país de la iglesia católica con la concebida pérdida de credibilidad de sus funcionarios. Situación que nunca ha podido ser revertida. 

De igual forma hemos visto – hace unos años- al Obispo de la Iglesia Metodista, Juan A. Vera Méndez, metido de lleno en el activismo político fomentando y propiciando un clima de desasosiego en el pueblo mediante un virulento discurso de cierre de la concentración de un “paro”, repleto de  frases tales como: “la calle será nuestro campo de batalla”; “sólo habrá tranquilidad en el País cuando el gobierno respete la voluntad de este pueblo”; “declaramos un estado de insurrección pacífica del pueblo”. Llamar a la insurrección es un llamado a levantarse contra la autoridad pública, contra el gobierno legítimamente establecido. ¿En un país donde se celebran elecciones democráticas cada cuatro años, de qué otra forma puede haber un acto de insurrección- a penas a diez meses de haber comenzado un mandato del gobierno- que no sea mediante el derrocamiento por la violencia, particularmente cuando se señala que “la calle será nuestro campo de batalla”? Estas son declaraciones irresponsables de una persona con rasgos narcisistas que lo que busca es protagonismo. De una persona que se refugia detrás de su vestimenta de religioso para tratar de crearle un caos a una administración del gobierno influyendo ideológica y políticamente sobre su feligresía. Lo que este señor debe de hacer es quitarse ya esa vestimenta de religioso y lanzarse al ruedo político en igualdad de circunstancias que los demás. Déjeles a otros que no tengan su vocación por los titulares su función pastoral. Puerto Rico no es una teocracia. Eso lo es Irán donde los Ayatolas son los que verdaderamente mandan.

Como seres pensantes no podemos permitir que se abuse de la fe o de las creencias religiosas de las personas y se nos trate de mover en la dirección que estos disfrazados de religiosos pretenden …hacia la independencia y el socialismo.

Mientras estos religiosos abusen de lo que es su misión en una sociedad secular y continúen utilizando a sus feligreses para sus deshonestos propósitos, los ahuyentaran de los templos y de las religiones. BASTA YA DE PRETENDER DIRIGIR IDEOLÓGICA Y POLÍTICAMENTE AL PUEBLO DESDE EL PÚLPITO.

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