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CRÓNICAS

“El nuevo cuatrienio” – Rodney A. Ríos Rodríguez

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Por: Rodney A. Ríos Rodríguez

Un elemento común en el análisis político del inicio del nuevo gobierno, comentado en una variedad de columnas de opinión sobre la juramentación del nuevo Gobernador — Lic. Pedro Pierluisi Urrutia — es que este tome las riendas del gobierno puertorriqueño quizás en el peor momento y bajo las peores circunstancias imaginables. En efecto, esto es así. El gobernador Pierluisi tomas las riendas de Puerto Rico con una crisis fiscal y económica que comienza a acercarse a cumplir veinte años; una Legislatura extremadamente fragmentada y llena de peligros; una vacante en el Tribunal Supremo; la Junta de Supervisión Fiscal; crisis de confianza del pueblo puertorriqueño respecto a sus instituciones políticas; el ascenso del populismo y radicalismo de los partidos emergentes; el PNP en crisis, totalmente desprestigiado ante los ojos de muchos; divisiones en el movimiento estadista; un desespero de solucionar el estatus; quiebra; gigantismo gubernamental; epidemia de Covid-19; más los clásicos males de corrupción y criminalidad.

Quizás nunca se asumía el poder en Puerto Rico ante una tormenta perfecta tanto en lo político, como lo social, gubernamental y económico. Estas circunstancias requieren mucha prudencia y paciencia; se necesita comprensión de las nuevas realidades políticas — en este aspecto, la legislación propuesta de la mayoría legislativa del PPD nos demuestra que están enajenados todavía de la realidad, el contexto político es muy distinto al que ellos estaban acostumbrados. Visto bajo el prisma de prudencia, paciencia y prescripción, el mensaje del gobernador Pierluisi fue excelente. Evitó atacar a la nueva Legislatura, tampoco estuvo presente las tradicionales admoniciones a pasadas administraciones. Fue un mensaje corto, e identificó acertadamente los retos — o como los denominó el Gobernador, “enemigos” — de Puerto Rico. La criminalidad, la pobreza y la corrupción.

A la vez, el gobernador Pierluisi me parece que hizo algo acertado. Recordó que hay un mandato expreso para adelantar la estadidad para Puerto Rico. Aunque el PPD y otros miembros de la oposición pretendan que eso se ignore, es una realidad que hay un voto y un mandato que se debe respetar. El estatus es nuestra eterna línea divisora, sin embargo, el plebiscito de 2020 dejó claro que hay, como, mínimo, una mayoría que trasciende partidos. Una mayoría apoya la estadidad y la unión permanente. Lo ideal sería que se respetara ese mandato por los otros partidos. Lo cual no es probable.

Así las cosas, es imposible saber el futuro. No se sabe cómo se desempeñará la nueva administración; pero se debe operar dentro de ciertos parámetros. En las áreas donde pueda haber diálogos, es muy bueno que se haga y busquen políticas que se puedan aplicar con la mayor cantidad de apoyo posible. Claro, mientras esto no contravenga las políticas de control de gasto, o el programa de gobierno del gobernador Pierluisi. Un ejemplo de áreas de política pública común donde se puede hacer mucho es en la legislación propuesta por el Rep. José Bernardo Márquez de Movimiento Victoria Ciudadana para combatir la corrupción. En el estatus, lo importante es el mandato por la estadidad, no las artimañas que traten de hacer los opositores. Un diálogo político serio y maduro partiría de la premisa de hacer valer ese mandato.

Por otro lado, como ha comentado el Lic. Carlos Díaz Olivo, mucha de la legislación que se necesitaría para atender los problemas colectivos ya está aprobada; lo que se necesita, es ejecución. Es por eso por lo que el gobernador Pierluisi, su tarea más importante — además de atender la pandemia del COVID-19 — es restaurar la confianza en las instituciones y un mínimo de competencia a la administración pública. Igualmente, debe resistir el embate de legislación innecesaria o populista, como el privarle de fondos a la Junta de Supervisión Fiscal. Para ponerlo en otras palabras, el panorama se parece mucho a uno que encontró el expresidente Calvin Coolidge al advenir al poder hace casi cien años. Había crisis económica, financiera, política e internacional, recientemente terminada la Primera Guerra Mundial. Ante esa conglomeración de retos, el presidente Coolidge demostró calma, prudencia y énfasis en la ejecución administrativa. Resumió su enfoque con la siguiente frase: “No tengan prisa en legislar; dejen a la administración alcanzar a la legislación”.

En fin, los retos del gobernador Pierluisi son numerosos. Pero por el momento su equipo de trabajo, sus posiciones, experiencia y visión le dan buenas oportunidades de navegar las aguas turbias en las que nos encontramos y — ojalá — pueda al final de su mandato hacer algo que hace tiempo ningún gobernante puertorriqueño hace, y deje a Puerto Rico mejor de lo que lo encontró. El tiempo dirá que ocurre o no, pero por ahora, se va en buen camino. La responsabilidad y carga histórica es grande; carga con la estabilidad política de Puerto Rico y también lleva sobre sus hombros el liderato del movimiento estadista, en quizás su momento más crítico. Mucho éxito al Gobernador.

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