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CRÓNICAS

“La educación tiene que ser de la más alta prioridad en el nuevo gobierno (Actualizada)” – Dr. José M. Saldaña

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Por: Dr. José M. Saldaña

Hace unos días escribí una columna en la que expongo algunos datos recopilados, recomendaciones sobre la educación y su importancia para nuestro desarrollo económico y social. En ella además cito algunos datos que aparecen en el último libro del amigo Pedro Rosselló, quién me honró para que junto a otros amigos hiciera su presentación. Titulé la columna: La educación tiene que ser de la más alta prioridad en el nuevo gobierno. Voy a repasar la misma a la luz del nombramiento que acaba de hacer para la Secretaria de Educación el Gobernador electo honorable Pedro Pierluisi.

Tenemos una escolaridad promedio de octavo grado que verdaderamente es de 6to. grado, con una deserción escolar de 42%, en un sistema de educación pública K-12 donde la mayor parte de los niños fracasan en la pruebas de conocimiento en las materias fundamentales para el desarrollo en la globalización, como ciencia, matemáticas, inglés.

Ese sistema de educación pública K-12 está calificado como uno de los peores en la nación. En la década de los 90 el sistema contaba con alrededor de 700,000 alumnos, en el 2005-06 contaba con 559,605 alumnos y hoy cuenta con alrededor de 280,000 alumnos. Con una tasa de deserción escolar de 42%, solo el 60% de los estudiantes que llegan a 4to año se gradúan.

De acuerdo con informe del Departamento de Educación, para enero de 2013 el 90 % de los planteles escolares no cumplió con los estándares de la ley federal No Child Left Behind. O sea, de sus 1,466 planteles escolares, 1,321 no cumplieron con el programa NCLB y el 53% de los estudiantes no cumplió con los estándares para español, el 59% para inglés y el 71% para matemáticas. En las Pruebas Puertorriqueñas de Aprovechamiento Académico solo el 39% aprobó en español, 21% aprobó en matemáticas, el 40% aprobó en inglés y ciencia. En 2103 el Departamento de Educación tuvo el peor índice de aprovechamiento en su historia.  Peor aún, cuando nuestros estudiantes se comparan con los de otros países el resultado fue peor todavía. En la pruebas PISA (Program for International Students Assesment) fracasaron totalmente en inglés, ciencia matemáticas. Solo Colombia, Catar, Indonesia y Perú tuvieron en 2016 resultados peores que los de Puerto Rico.

Como bien señala Pedro Rosselló, el problema para ese bajo aprovechamiento y resultados tan desastrosos de rendimiento no es el presupuesto. El Departamento de Educación para el 2014 tenía un presupuesto de $3,609 millones lo que representaba el 12.4 % del presupuesto consolidado de Puerto Rico de $29,030 millones. En ese instante el Fondo General aportaba $2,363.00 millones o el 65% del presupuesto mientras que el gobierno federal aportaba el balance de 65%. La inversión por estudiante era de $7,000.00 anuales. Hoy entiendo que la aportación gubernamental es de $3,000 millones de los cuales, más o menos una tercera parte son fondos federales. Puerto Rico recibe más fondos federales para educación que 38 estados de la nación.

En ese año (2014) el número de escuelas de alto aprovechamiento representó el 11% de las escuelas mientras las de bajo aprovechamiento representaron el 89% de las escuelas.

Para ese año el número de maestros (docentes) era de 38,000 y los no docentes igual número, 38,000. El salario promedio de estos maestros era de $35,190.00 mientras que el salario promedio en los Estados Unidos era prácticamente el doble $58,353 aunque estados como Michigan e Illinois -a donde emigran muchos de nuestros maestros- tienen salarios de $62,028.00 y $61,342.00 respectivamente.

Sobre ese sistema de educación pública Pedro señala lo siguiente: “Un ambiente politizado, mala gerencia, falta de recursos en el salón de clases, bajos salarios a los maestros, falta de infraestructura escolar y pobre desempeño académico de los estudiantes son solo algunos de los problemas que han plagado el sistema de educación pública de la isla”.

Ante esta situación reseñada, es necesario poner en perspectiva una realidad que, por décadas, a mi juicio ha sido factor principalmente responsable por toda esta problemática y es la siguiente: el índice de admisión a la Facultad de Pedagogía de la UPR ha sido tradicionalmente el más bajo de todo el sistema. Eso ha dado lugar a que jóvenes que no logran admisión a otras facultades, recurran a matricularse en la Facultad de Pedagogía como último recurso para obtener una educación universitaria. Esto sin que tuvieran vocación ni interés en ser maestros. Como estos reconocen esa realidad, cuando solicitan trabajo en el Departamento de Educación y son reclutados al reconocerse sin vocación y posiblemente deficientes en las materias que van a enseñar, buscan refugio en los gremios para tratar de protegerse por sus deficiencias. No es de extrañarse entonces que diariamente se ausenten de sus clases unos 3,000 maestros y que sean protegidos de esto y otras situaciones por los gremios magisteriales. Y que a pesar de esta realidad estos gremios le gestionen a sus unionados aumentos de salarios y menos trabajo por el salario devengado  (llamándole  a esto mejores condiciones de trabajo).

El problema de deserción escolar y todas las deficiencias del sistema de educación señaladas son algunos de los principales factores causativos de que  unos 37 municipios de nuestra isla tengan más de la mitad de su población bajo el nivel de pobreza y de  que tengamos  una  tasa de participación en el trabajo de 39 % -una de las más bajas del mundo- con un índice de desempleo de alrededor de 13 %, con un índice de pobreza de más de 50 %, y de que seamos dos veces más pobres que el estado más pobre de la unión, Mississippi, con toda la gama de problemas sociales que esto conlleva.

En lo que a mí respecta, con el actual sistema de educación pública no hay manera de que podamos competir favorablemente en la globalización. El actual Departamento de Educción debe ser implosionado y deben descentralizase sus funciones creándose un sistema regional de educación con unas juntas compuestas por padres y maestros.

Amigos lectores, aún bajo la estadidad, no puede eliminarse la pobreza sin una educación de la más alta calidad y un sistema que la propicie y ejecute.

En la columna anterior exhorté a nuestro gobernador electo, Pedro Pierluisi, para que la educación -a todos los niveles- sea una de las más altas prioridades de su gestión.

Ante este cuadro, el gobernador electo ha designado a la profesora Elba Aponte, presidenta de la Asociación de Maestros de Puerto Rico -el más grande y antiguo de los gremios magisteriales de Puerto Rico- con un historial de apego y sumisión al PPD como Secretaria de Educación. Por ser profesora del sistema y actual presidenta del gremio, considero que debe estar bien enterada de la problemática aquí señalada, pero mi preocupación es de si ante su trayectoria gremialista tendrá la voluntad y determinación de poner por encima de ese interés, el llevar a cabo las reformas necesarias en ese departamento las cuales en muchas ocasiones habrán de chocar con los intereses de los gremios. En sus primeras declaraciones, la designada secretaria no alude a ninguno de estos asuntos fundamentales, pero anuncia como prioridad añadir al currículo de enseñanza pública la “perspectiva de género”.

Habremos de observar de cerca su desempeño.

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