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CRÓNICAS

“DE LA ESTADIDAD Y LOS PLEBISCITOS VINCULANTES” – CPA Iván G. González

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Por: CPA Iván G. González, CFE

Comencemos aclarando de una vez que no hay tal cosa como plebiscitos, referendos o consultas vinculantes sobre la estadidad llevadas a cabo por territorio alguno en la historia de los EE. UU. Los territorios no tienen la autoridad legal ni constitucional para vincular y/o forzar al Congreso en asunto alguno, incluyendo el admitir un nuevo estado. Esa es la realidad.

Es importante distinguir que el Congreso no crea estados – los admite. Son las personas del territorio, a través de su voto libre y democrático, las cuales solicitan al Congreso la admisión del territorio como estado de la unión. En cambio, la Constitución de los EE. UU. le provee al Congreso el poder de admitir estados, pero no establece el proceso para lograr la admisión. La Constitución federal sí mantiene la restricción de que el Congreso no puede crear un estado a través de separar o combinar estados existentes, salvo con previa autorización de las legislaturas estatales y del Congreso.

El Congreso, dentro de sus prerrogativas, puede requerirle al territorio el cumplimiento de ciertas condiciones previo a la admisión, como por ejemplo, cierta población mínima. Sin embargo, en el caso de Nevada, por ejemplo, al momento de la admisión su población consistía en sólo 16,374 personas. Por otro lado, en el caso de Arizona (1912), dos (2) años previo a la admisión mantenía una población de 204,354. [Véase Breakthrough From Colonialism: An Interdisciplinary Study on Statehood]. Por otro lado, y generalmente, el Congreso requiere que el territorio demuestre que una mayoría favorece la estadidad mediante referendo. No obstante, estas prerrogativas son discrecionales y no son mandatos constitucionales y usualmente tienen como propósito el lograr aval Congresional para la aprobación de la admisión. Es por ello que, en el ejercicio democrático del voto, el Congreso no ha requerido ninguna cantidad particular de votos o porcientos a favor a ninguno de los territorios previos y tampoco se ha requerido que el Congreso avale el proceso plebiscitario. Vale la pena aclarar que, en los casos donde incluso el Congreso ha requerido el uso de idioma alguno de manera oficial, el territorio, una vez convertido en estado, ignora dicho requisito cónsono con la décima enmienda de la Constitución.

Como sabemos, el proceso de lograr la admisión como estado de la unión es uno que toma tiempo ya que, por lo general, no hay atajos y el proceso está influenciado tanto por la política local como la nacional. Veamos el caso del último territorio en ser admitido: Hawái.

El proceso de admisión de Hawái no fue muy distinto al de Puerto Rico. La oposición generada en contra de la estadidad tampoco lo fue – proveniente en su mayoría de las poderosas centrales azucareras conocidas como las “Big Five”. El delegado de Hawái, Samuel Wilder King, intentó introducir un acta de admisión en el Congreso en sin éxito – el último de ellos fue en el Congreso Número 75 (1937-1939). El Congreso nuevamente decidió no actuar hasta que el territorio demostrara un mandato del pueblo de forma libre y democrática. La legislatura territorial, a su vez, asignó fondos a la Comisión de Igualdad de Hawái para su lucha por la estadidad, esfuerzos que no generaron el resultado esperado en aquel entonces.

El delegado King, al no ver acción Congresional, decidió presionar la legislatura territorial a crear una ley para viabilizar un plebiscito local sobre la estadidad. La pregunta fue: “¿Favorece usted la estadidad para Hawái?”. Dicha consulta resulteo en un apoyo local de 67 por ciento a favor de la estadidad. Aunque el proceso de admisión para Hawaii sufrió un detente debido al ataque de Pearl Harbor y la Segunda Guerra Mundial, el territorio volvió a a retomar su lucha y finalmente logró su admisión en el 1959 (véase la historia del Congreso sobre la admisión de Hawái).

En fin, el Congreso requiere que el territorio se muestre a favor de la admisión como estado de manera clara para ellos comenzar la consideración real y seria sobre la admisión. Dicha consulta nunca ha sido avalada ni financiada por el Congreso. De más esta decir que, aunque el Congreso no queda obligado a admitir el territorio, hasta la fecha no ha negado la estadidad a territorio que así lo solicitase.

Habiendo hecho la debida aclaración, debemos todos entender que es hora de decidir el futuro político de los ciudadanos americanos residentes de Puerto Rico, de la misma manera que Hawái lo hizo en sus tiempos. Llegó el momento de la definición suprema enviando un mensaje inequívoco de que Puerto Rico desea ser admitido como el estado 51 de los Estados Unidos de América.


El CPA Iván G. González es secretario del Partido Republicano de Puerto Rico y Secretario de la Juventud Republicana de Puerto Rico (PRYRF).

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