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CRÓNICAS

“Dile NO Sila” – Dr. José M. Saldaña

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Por: Dr. José M. Saldaña

Sila Calderón aconseja votar por el “no”.                        

En una columna publicada en el Nuevo Dia del miércoles 28 de octubre, Sila Calderón conseja votar por el “no” en el plebiscito de la próxima semana. Veamos:

Sila Calderón es la hija mimada de un padre millonario que estudio en uno de los mejores y más caros colegios privados de los Estados Unidos.  Sila la que no pudo cumplir con los requisitos para terminar una maestría en administración pública en la UPR. La que cuando se casó por primera vez hizo que su padre le pusiera aire acondicionado a la iglesia donde se casó -Santa Teresita- porque no podía coger calor. Es la única mujer que, hasta hace poco, había ocupado la gobernación y que resultó ser de tan gran desilusión para el país que, mientras se le recuerde, les habrá hecho un gran daño a las oportunidades de las demás mujeres para aspirar electivamente a esa posición.

Esta persona es la que, para la ceremonia de su toma de posesión, como invitado especial tuvo nada menos que al tirano dictador de Venezuela Hugo Chávez.

Después de haber ocupado la Gobernación por año y medio, ya se había desilusionado de la posición manifestando que no volvería a postularse. Se rajó antes de llegar a la mitad de su término.  De ahí en adelante se dedicó a llenar el expediente, a ser una figura decorativa, a dar recepciones, divorciarse y casarse por tercera vez celebrando con fondos públicos la recepción en la Fortaleza -mira que linda- más que a ser gobernante.

Sus únicos legados han sido el programa de Comunidades Especiales que está plagado de irregularidades y de actos de corrupción, habiéndole malgastado al país más de $1,000 millones que llevaron a la quiebra al Banco Gubernamental de Fomento, y haciendo millonario uno de sus hijos por las comisiones cobradas por emisiones de bonos. Además de la escultura de los aguacates de la Plaza del Mercado de Santurce, no se ha visto logro alguno de verdadera sustancia. Pero eso sí, le dejó al país el legado de quien fuera su ayudante en el municipio de San Juan Carmen Yulín Cruz y un gobernador como Aníbal Acevedo Vilá, acusado de 21 casos de corrupción con todos sus colaboradores más cercanos habiéndose declarado culpables de corrupción.

Las nefastas administraciones del Sila Calderón y Aníbal Acevedo Vilá -desde el 2000 al 2008, lo que los economistas le llaman la década perdida- dejaron el gobierno al borde de la quiebra y el colapso. La deuda pública se duplicó a $54,000 millones y se le impusieron al pueblo $15,000 millones en nuevos impuestos y alzas en tarifas. Las quiebras comerciales habían aumentado en 53%. El Departamento de Hacienda había acumulado una deuda de $800 millones con contratistas, suplidores y contribuyentes. No había dinero en caja para pagar la nómina salarial ni para pagar la gasolina ni el transporte escolar. La reforma de salud no tenía fondos y el desempleo había subido de un 10% a 13%. El servicio de la deuda publica aumentaba vertiginosamente hasta llegar en el 2010 a 85%. Las agencias acreditadoras exigían recortes sustanciales y reducción en el gasto público

En enero del 2009 -el legado de Sila a Puerto Rico- Aníbal, le entregó a Luis Fortuño un gobierno con un déficit auditado de $3,300 millones, un déficit en la caja de más de $4,459 millones, más de $960 millones en cheques del gobierno emitidos sin fondos, un sistema de retiro del ELA en quiebra, la Universidad de Puerto Rico con un déficit de $300 millones y suplidores de servicios a los que por meses no se les había pagado. Todo esto debidamente certificado por auditores externos. Aníbal ni corto ni perezoso, acusó a Sila, su compañera popular, de ese desmadre en las finanzas públicas.

Ahora ante la inmediatez de un plebiscito Sila aconseja al pueblo a votarle “no” a la estadidad. Esto lo hace con una serie de argumentos patrioteros, baladíes y burdas mentiras. Que si perderemos el idioma, que si perderemos nuestra cultura, que si perderemos la participación en Miss Universo -como si esto fuera tan importante para nuestro diario vivir- que si perdemos la participación como nación en las olimpiadas. Pero lo más deshonesto es decir que estaremos económicamente peor como estado que ahora, pues supuestos economistas así se lo han afirmado.

Mire señora no sea mentirosa. Usted sabe muy bien que ningún territorio que se ha convertido en estado ha estado peor como estado que como territorio. Ahí están los ejemplos de los últimos dos, Alaska y Hawái. Ambos estaban igual que Puerto Rico y ahora como estado tienen un ingreso per cápita que es 4 o 5 veces mayor que el nuestro y tienen beneficios y derechos, que por el ELA que usted defiende nosotros adolecemos. Pregúnteles a los millones de puertorriqueños que se han mudado al continente donde han conseguido mejores oportunidades e ingresos, si están mejor o peor y si han dejado de sentirse puertorriqueños

Señora no sea deshonesta. Infórmese bien antes de tratar de “orientar” al pueblo. Usted es de los millonarios que si esto se hunde con la independencia usted se va…para los Estados Unidos donde tiene familia y dinero. Pueblo de Puerto Rico una vez más digámosle NO… a Sila.

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