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CRÓNICAS

“Pulso Electoral (parte VI de VIII)” – Giovanni Boschetti

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Por: Giovanni Boschetti

Distrito Senatorial VI (Guayama)

Resumen

El distrito senatorial VI, conocido como el distrito de Guayama, se compone de dos senadores, los distritos representativos 26 al 30 y los municipios de Villalba, Orocovis, Coamo, Barranquitas, Santa Isabel, Salinas, Aibonito, Corozal, Naranjito, Comerío, Cidra, Cayey, Guayama, Arroyo y un precinto de Juana Díaz.

Senado

Este distrito, desde los comienzos del Partido Popular Democrático, siempre fue uno de sus mayores baluartes. Durante el período entre 1940 y 1992, unos cincuenta y dos años, el PPD dominó los dos escaños senatoriales de este distrito. Sin embargo, luego de varios escándalos de corrupción de rodearon a los entonces senadores populares Juan Rivera Ortiz y Mariano Ríos y de un representante y dos alcaldes que también estaban involucrados, el Partido Nuevo Progresista logró capturar una de las bancas senatoriales con la figura de José E. Meléndez Ortiz. El otro escaño se quedó en manos del PPD con el veterano legislador Cirilo Tirado Delgado. Ya en 1996, Meléndez revalidó y Tirado fue derrotado por Carmen L. Berríos Rivera, ganando el PNP ambos escaños. Luego de esa elección, el PNP ha ganado el distrito en 2008 y 2016, el PPD en 2000 y 2012, y en 2004 se dividieron un senador para cada partido. Esto hace del distrito uno sumamente competitivo.

Para las elecciones que se avecinan en 2020, uno de los dos incumbentes novoprogresistas, Carlos Rodríguez Mateo no aspirará a la reelección, mientras que su compañero de distrito, Axel Roque, aspirará un segundo término. Rodríguez Mateo, quien fue alcalde de Salinas ocho años, aspira al Senado por acumulación.

El peso electoral del distrito está en los municipios de Cayey, Cidra, Corozal, Guayama, Coamo y Naranjito, lo cual le da una clara ventaja al PPD. A pesar de que Cidra y Corozal son dos municipios predominantemente PNP, la solidez del PPD en Cayey, Coamo y Naranjito supera por mucho a sus contrapartes azules. Guayama es más reñido.

Estadísticamente hablando, el PPD debería ganar ambos escaños senatoriales en 2020, a menos que el PNP baje tan sólido en los municipios de Cidra, Corozal, Villalba, Barranquitas y Arroyo, y logren neutralizar las ventajas populares en Aibonito y Salinas. Aunque no imposible, está bastante cuesta arriba, sobre todo tomando en cuenta el abandono político en el que el PNP central parece mantener a los municipios donde no tiene alcalde. Hay que mencionar que lo que ayudó al PNP a ganar los dos escaños senatoriales en 2016 es que los distritos representativos a los que pertenecen Cayey, Salinas, Coamo, Aibonito y Guayama fueron los de menor participación electoral tuvieron, mientras que donde se ubican los municipios novoprogresistas fueron los que más participación tuvieron.

Cámara de Representantes

En el distrito senatorial de Guayama, el distrito fuerte del PNP es el distrito representativo 26. Este se compone de Villalba, Orocovis, Barranquitas y un precinto de Coamo. Todo es territorio azul. Este distrito, con las variaciones en su composición a través de los años, ha sido dominado por el PNP en 10 de las 13 elecciones celebradas desde 1968 y no lo ha perdido desde 1992. El actual incumbente, Urayoán Hernández Alvarado, ganó el escaño en 2012, luego de derrotar en primarias al entonces representante José L. Jiménez Negrón, quien llevaba dieciséis años al frente del distrito. Considerando la composición y naturaleza del distrito, Hernández debería prevalecer para le reelección en 2020, aunque tal vez por un margen más estrecho, dado el alto nivel de fiscalización en contra de él por su opositor popular y por un programa de televisión.

El otro distrito que en tiempos recientes ha gravitado más hacia el PNP es el distrito 28, compuesto por Barranquitas, Corozal, Naranjito y Comerío. Este distrito ha sido ganado por el PNP en todas las elecciones desde 1992, a excepción del año 2000. La fórmula del PNP era que Corozal (PNP) y Naranjito (PPD) se neutralizaban y Comerío decidía el ganador. Por cinco elecciones, entre 1992 y 2008, Comerío siempre votó por el candidato a representante del PNP. Sin embargo, una vez el PNP ganó la alcaldía de Naranjito en 2008, el alcalde ha ido poco a poco produciendo un efecto arrastre y ya en las últimas elecciones, el incumbente representante, Rafael Rivera Ortega ganó en Naranjito, a pesar de perder en Comerío, donde ha sucedido lo mismo que en Naranjito a la inversa. El alcalde popular de Comerío está arrastrando al candidato popular a representante. En las elecciones de 2020 se perfila que el candidato del PPD sea el hijo del alcalde de Comerío, José J. Santiago. Rivera debería tener una ventaja sobre su contrincante, aunque su distrito no está azul sólido, porque si Santiago gana por un margen amplio en Comerío, podría poner en jaque la matemática tradicional del distrito.

En el bando rojo, sus distritos fuertes siempre han sido los distritos 27 y 30. Sin embargo, en elecciones recientes esos distritos se han tornado más competitivos. El distrito 27, compuesto por Santa Isabel, Aibonito, un precinto de Coamo, un precinto de Juana Díaz y un precinto de Salinas, había estado en manos del PPD desde 1944. Lo más cerca que el PNP había estado a ganar ese distrito fue en 1996, cuando Ivonne Gierbolini perdió por unos 200 votos frente a Juan Ortiz Martínez (PPD). En 2016, en una de las sorpresas de la noche del evento electoral, el representante José Torres Ramírez (PPD) fue derrotado por Ramón L. Rodríguez (PNP), gracias a que, por primera vez en la historia, Aibonito, que es el peso electoral de ese distrito, votó por el candidato PNP a representante. Esto representó que un municipio, que les daba márgenes de ventaja a los candidatos populares de más de 3,000 votos, se virara. En Santa Isabel, el segundo municipio de mayor peso electoral en el distrito, también ganó el candidato del PNP. El déficit fue imposible de contrarrestar para el PPD. Aunque lo indicado sería colocar ese distrito en categoría de “toss up”, los señalamientos de corrupción en contra de Rodríguez, quien tuvo que renunciar a su escaño y ser sustituido por Manuel O. Claudio (PNP), hacen favorable el que el PPD retome el distrito en las elecciones de 2020.

En el distrito 30, compuesto por Salinas, Guayama y Arroyo, el actual incumbente es José R. Ortiz Lugo (PPD). Éste ganó en las elecciones de 2012, derrotando al entonces incumbente Jorge L. Ramos Peña (PNP), en una ola roja que arropó el distrito y donde el PNP perdió además las alcaldías de Salinas, Guayama y Arroyo. Sin embargo, al revisar la elección de comisionado residente ese año, se puede apreciar que el entonces comisionado, Pedro R. Pierluisi, ganó en Guayama y Arroyo, mientras que el entonces gobernador Luis Fortuño ganó en Arroyo, lo que indica que la pérdida del representante y los alcaldes fue por situaciones locales. En 2016, el PPD volvió a ganar el distrito y las tres alcaldías, pero en este caso, fue evidente que la candidatura de David Bernier, cuya familia tiene fuertes lazos con la región sureste, arrastró al representante y esos dos alcaldes en una elección en la cual debió haber prevalecido el PNP. La fuerza de este distrito está en Guayama, el cual ha votado tanto PNP como PPD en las últimas seis elecciones. Dicho eso, en estos momentos, este distrito debe ser un “toss up”.

Finalmente, el distrito más competitivo de la región, se ha convertido en el más sólido para el PPD. El distrito 29, compuesto por Cidra y Cayey, había sido competido entre el PNP y el PPD entre 1996 y 2012. Este tiene un municipio baluarte de cada partido y el distrito lo ganaba el que ganara por más votos su respectivo baluarte. Sin embargo, en 2016 vimos como la ventaja del PPD en Cayey aumentó dramáticamente, quitándole toda competitividad al distrito. El incumbente José A. Díaz Collazo (PPD), quien llegó a la legislatura en 2016, luego de la muerte de su predecesor, no debe tener ningún problema en ser reelecto a un tercer término.

Alcaldías

Al igual que hice con otros distritos, voy a empezar con los baluartes electorales de cada partido

En el distrito de Guayama, los baluartes tradicionales del PPD son Aibonito, Naranjito, Guayama, Cayey, Salinas y Coamo.

Los municipios de Aibonito y Naranjito nunca han votado por un candidato a gobernador que no sea popular, desde su misma fundación en 1940. Son ochenta años de victorias ininterrumpidas de la pava en esos dos pueblos. Sin embargo, desde 2008, ambos tienen alcaldes PNP. En Aibonito, William Alicea Pérez se encuentra en su tercer término como alcalde y sus márgenes de ventaja son descomunales, nunca habiendo ganado la alcaldía con menos del 60% de los votos. Alicea se ha impuesto tan contundentemente en este bastión popular, que el PPD hasta tuvo que reclutar a Leonardo González, quien fue alcalde de Aibonito de 1973 a 1977, hace más de cuarenta años para que fuera su candidato en 2012 y aun así sufrió una aplastante derrota. En 2016, Alicea superó el 70% de los votos. Mientras Alicea sea el candidato, el PPD no tiene nada que buscar. En el cercano pueblo de Naranjito, el alcalde Orlando Ortiz Chevres, que también se encuentra en su tercer término, ganó luego de una especie de “a la tercera vez va la vencida”. Ortiz fue el candidato del PNP en 2000 y 2004, perdiendo, cada vez por márgenes menores (en 2004 fue luego de un recuento) hasta que en 2008 ganó. Ortiz también debe ser el favorito para ganar. Hay que destacar que la fuerza de ambos alcaldes ha logrado arrastrar ya a sus candidatos a representantes. ¿Lograrán en 2020 que por primera vez en la historia un candidato PNP gane la gobernación en Aibonito y/o Naranjito?

Cayey, Salinas y Coamo se ven bastantes sólidos para el PPD. La alcaldía de Cayey nunca ha sido perdida por el PPD. La de Coamo solo ha sido perdida en 1976 y 1996, mientras que la de Salinas ha sido más competida, habiendo ganado el PNP en 1988, 1992, 1996, 2004 y 2008. Ninguna de estas tres alcaldías parece estar en problemas para el PPD en estos momentos. Los alcaldes, Rolando Ortiz Velázquez, Karilyn Bonilla y Juan C. García Padilla deberían ser reelectos a un séptimo, tercer y sexto término, respectivamente.

Por su parte, los bastiones del PNP en el distrito son Villalba, Orocovis, Barranquitas, Arroyo Cidra y Corozal. Al igual que pasa con Aibonito y Cayey, en estos momentos tenemos dos municipios tradicionalmente PNP en manos de alcaldes populares. Villalba ha estado en manos de alcaldes populares desde el año 2000, cuando el entonces candidato a gobernador, Carlos I. Pesquera Morales, decidió sacar de la papeleta al veterano alcalde Bernardo Negrón Montalvo y este decidió correr de manera independiente. El resultado fue que, por primera vez en veinticuatro años, Villalba tuvo un alcalde popular. Por divisiones internas, Villalba lleva veinte años con distintos alcaldes populares, que ganan por el menor de los márgenes. El actual alcalde lo es Luis J. Hernández Ortiz (PPD), quien ganó en 2016 por un 2% de los votos. Por su parte, Sergio Torres Torres ganó la alcaldía de Corozal, luego de estar en menos del PNP por treinta y seis años, derrotando al entonces alcalde Roberto Hernández Vélez (PNP). Por la naturaleza y tradición de ambos distritos y por el relativo poco tiempo que llevan los alcaldes en sus sillas, estos dos municipios actualmente son “toss ups” aunque el alcalde de Villalba debería tener una pequeña ventaja. En Orocovis, Jesús E. Colón Berlingieri (PNP), quien anunció buscará un séptimo término frente a la alcaldía, no debería tener problemas en ser reelecto. En Barranquitas y Cidra se vislumbran primarias para la alcaldía. En el caso de Barranquitas, el alcalde Francisco López López (PNP), quien dirigió el municipio por seis términos, renunció y fue sustituido por Elliot Colón Blanco. En Cidra, se menciona que hay descontento con el manejo del alcalde Javier Carrasquillo (PNP) luego del huracán María y la primaria que iba a haber fue anulada por directrices del partido. Aunque por márgenes más estrechos, el PNP debería prevalecer en ambos municipios.

En Arroyo, que tiene un alcalde popular, Eric Bachier, desde 2012, se comenta que el candidato a alcalde del PNP, que logró la candidatura ante el retiro de su contrincante primarista, no es bien querido por todos los PNPs de ese pueblo y que habrá una candidatura por nominación directa. Eso casi garantizaría la reelección del alcalde popular.

Los demás municipios del distrito: Santa Isabel y Comerío, aunque son más competitivos, los alcaldes Enrique Questell Alvarado (PNP) y José A. Santiago (PPD) llevan cuatro y cinco términos, respectivamente, frente a sus alcaldías y deben tener la ventaja para ganar de nuevo.

La restante alcaldía, Juana Díaz, ya se mencionó en el análisis del distrito de Ponce.

Esto nos dejaría un saldo de ocho alcaldías para el PPD, seis alcaldías para el PNP y una alcaldía “toss up”.

Gobernador y Comisionado Residente

Tomando en cuenta que este distrito solo ha sido ganado por los candidatos de la papeleta estatal del PNP en 1996 y 2008, el candidato popular es el favorito para ganar este distrito en 2020. La fuerza del PPD está en Cayey, Coamo, Aibonito y Naranjito, mientras que la fuerza del PNP está en Villalba, Orocovis, Corozal, Cidra, Arroyo y Barranquitas. La participación electoral va a ser sumamente importante en este distrito, porque si ocurre como en 2016, que hay más participación en los distritos que el PNP gana que en los que gana el PPD, eso pondría el distrito más competitivo.

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