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CRÓNICAS

“El patriotismo estadista” – Rodney A. Ríos Rodríguez

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Por: Rodney A. Ríos Rodríguez

En estos últimos días antes de la elección de 2020, la campaña del candidato novoprogresista a la gobernación, el Lcdo. Pedro Pierluisi, lanzó un anuncio de campaña con connotaciones de patriotismo puertorriqueño que provocó por parte de las fuerzas anti-estadistas una fuerte reacción adversa. En resumidas cuentas, las fuerzas anti-estadistas argumentaban que el movimiento estadista no puede ser patriótico, ya que quiere disolver a Puerto Rico dentro de otro país. Eso es una actitud común entre estadolibristas y separatistas; quien mejor resume esa visión de incomprensión hacia la visión estadista fue el exjuez presidente del Tribunal Supremo, Hon. José Trías Monge, cuando definió que: “El anexionista confeso es ahistórico. Visto que la historia lo ha tratado tan mal, aborrece la historia. El anexionismo confeso quiere escapar su historia para instalarse en la de otro”. Es decir, el “anexionista” se auto desprecia, lo ven como la única explicación.

Bajo la visión anti-igualdad, no se puede ser estadista y patriota puertorriqueño a la vez. Esto me parece innecesario, como explica Sir Roger Scruton, la identidad humana es múltiple y compleja, uno tiene una identidad como estudiante, por ejemplo, más otra identidad como familiar, amigo, etc. Uno puede tener una identidad multinacional en la cual se es leal a la Nación y a la Patria, por eso Luis A. Ferré argumentaba que, en el caso de Puerto Rico, “Nuestra nación Estados Unidos. Nuestra patria, Puerto Rico”. Esto requiere una profundidad de análisis para el cual esta columna no me es suficiente, sin embargo, por ahora basta definir qué es nación y qué es patria. En Puerto Rico, como en gran parte del mundo occidental, el nacionalismo se ve como un tipo de virus peligroso que lleva a violencia, xenofobia y guerra. Esto es consecuencia de las agresiones y barbaries de los fascistas y Nazis en Europa y Japón, y en el caso de Puerto Rico la violencia histórica del nacionalismo-separatista de Pedro Albizu Campos.

Sin embargo, Sir Roger Scruton en sus reflexiones sobre el nacionalismo nos explica que el nacionalismo, entendido propiamente, es sinónimo de patriotismo. Es decir, nacionalismo es comunidad en la explicación de Scruton, donde los vecinos comparten ciudadanía, con derechos y responsabilidades, sujetos a una jurisdicción común de ley secular, con instituciones y una historia compartida. La visión de nacionalismo como imperialismo, etnocentrista o agresión es propiamente definida como chauvinismo o jingoísmo más que ese nacionalismo cívico. Es decir, nótese que esta definición de nacionalismo es cívica, donde es la ciudadanía y los valores democráticos lo que cuentan, no es una visión etnocéntrica o racial.

Lo importante del nacionalismo entendido en esta forma es que permite lealtad al Estado, la nación jurídica y política, junto al nacionalismo regional o cultural. Es decir, nación cultural no excluye lealtad y ciudadanía a la Nación política. Ejemplos de naciones culturales que son leales a la Nación-Estado abundan: Gales, Gibraltar y Escocia en el Reino Unido; Córcega y Nueva Caledonia en Francia; Tirol del Sur en Italia; Quebec en Canadá y Puerto Rico en Estados Unidos. En una sociedad democrática se respeta por parte del Estado central a la nación cultural dentro de sus fronteras, eso produce, como explica el profesor Jaime Lluch, una lealtad recíproca entre la nación cultural y el Estado central.

En el caso de Estados Unidos, es común decir que la nación es homogénea. Es cierto que EE. UU. tiene una cultura mayoritaria, pero aún dentro de esa cultura mayoritaria hay una gran diversidad cultural y étnica. La cultura americana, ha demostrado Thomas Sowell en su libro Ethnic America: A History, es algo que cambia y cada grupo étnico contribuye algo nuevo a la cultura de la nación, trayendo sus propias características culturales resultado de su evolución histórica particular. Estado Unidos es, como dijo Sowell, un gran mosaico étnico. Una de las maravillas de la sociedad americana es que grupos étnicos que vivían en guerra y violencia entre sí, hoy en día comparten la Nación en relativa armonía. A la vez, nos explica Colin Woodward que en EE. UU. existen culturalmente once naciones dentro de una, lo cual lleva a la pregunta: ¿Qué hace un americano? ¿Cómo una nación tan multiétnica se mantiene unida? Pues como expuso el juez Antonin Scalia, lo que hace un americano “no es el nombre, la sangre o lugar de nacimiento, sino las creencias en los principios de libertad e igualdad que esta nación representa”. Ese es el pegamento de la Unión, eso es lo que significa “de muchos, uno” y una sola nación.

En todo caso, EE. UU., como podemos ver, cumple con todos los requisitos que describe Scruton para definir el nacionalismo. De hecho, Puerto Rico cabe dentro de esa definición de nacionalismo de Scruton ya que comparte población con el resto de la Nación, fronteras, economía, una cultura y civilización occidental, vive en armonía con el gobierno federal, etc. Es obvio, entonces, que bajo ese estándar de nacionalismo cívico Puerto Rico puede mantener, como siempre ha mantenido, un patriotismo “regional”, como le llamaba José Celso Barbosa y patriotismo respecto la Nación, que es Estados Unidos de América. Por tanto, como resultado del mosaico americano, y como explica José Garriga Picó, la puertorriqueñidad es una variación del ser americano. Puerto Rico es otra nación cultural, no jurídica, unido en gobierno federal con el resto de EE. UU. Por eso, en mi caso, soy un nacionalista americano y un patriota puertorriqueño.

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