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CRÓNICAS

“Mucho cuidado con el disfrazado discurso socialista, marxista actual” – Dr. José M. Saldaña

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Por: Dr. José M. Saldaña

Antonio Gramsci, quien fuera un filósofo, marxista, político y periodista italiano del siglo pasado y uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano, en aquel momento señaló con mucho acierto: “Toda revolución ha sido precedida por un intenso trabajo de penetración cultural,es decir, de permeación de nuevas ideas”.

Gramsci pensaba que era fundamental organizar la escuela de acuerdo con principios comunistas, así como infiltrar todas las instituciones posibles de la sociedad civil, incluyendo Iglesia y universidades, de modo que se construyera así la hegemonía cultural que permitiría el advenimiento del orden socialista. Hoy, un siglo después, Pablo Iglesias, el líder comunista de Podemos, citándolo señala: “el poder de las clases dominantes no se obtiene solo por la fuerza, sino también con el control del sistema educativo, la religión y los medios. Entendió Gramsci que la cultura es el campo de batalla principal de la lucha política.”
El populismo de izquierda es definido como el uso de “medidas de gobierno populares” destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente la que posee derecho al voto, aún a costa de actuar contrario al Estado Democrático. El objetivo primordial es obtener y preservar el poder y la hegemonía política mediante ofertas populares que atraen, gustan y satisfacen a las masas, particularmente las menos educadas. Los sectores socialistas y comunistas han utilizado el populismo (de izquierda) efectivamente para hacerse con el poder para destruir el sistema de democracia  capitalista.

Fíjese el lector como los socialistas y comunistas del patio sin crear una revolución armada, por décadas muy hábilmente han penetrado lentamente las instituciones del estado como la educación a todos sus niveles, la religión, los medios noticiosos -prensa, radio y televisión- las artes, sectores de la llamada intelectualidad y cultura local utilizándolos a su antojo y con un discurso  buenista nos  venden un mundo de mentiras y fantasías con narrativa, y loas a la igualdad, a la transparencia, a la protección al ambiente (ambientalismo), a la anticorrupción, a la protección de la igualdad de género, al feminismo etcétera. Utilizando ese discurso de origen marxista nos transmiten constantemente mensajes negativos hacia nuestro sistema de gobierno, hacia los Estados Unidos, en contra de la estadidad y a favor de vendernos la independencia primero, para luego instalar en la isla una república socialista del siglo XXI al estilo Venezuela.

El socialismo del siglo XXI es un concepto que desde hace cerca de dos décadas aparece adquiriendo difusión mundial al ser mencionado en un discurso por el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.

En el marco de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez señaló que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. En un discurso a mediados de 2006 Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”. Continuo Chávez “debemos transformar el modo del capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.

He escuchado por ahí a algunos ciudadanos decir que no van a ir a votar el próximo 3 de noviembre porque “da lo mismo”, ya que no pasará nada. Escuchen bien mis amigos que así piensan: si por tu no ir a votar llega a triunfar el “no” en el plebiscito y una papeleta de Charlie Delgado, reconocido independentista, y Aníbal Acevedo Vilá, independentista y miembro activo de la Internacional Socialista, apoyados por todos los grupos separatistas antiamericanos, nos llevaría directamente a una asamblea constituyente convocada por ellos una vez ostenten el poder de la gobernación y la Comisaria Residente. Esta sería una asamblea amañada diseñada para que el resultado sea la petición al congreso de la independencia disfrazada de libre asociación y luego movernos hacia una república socialista.

No podemos permitir que independentistas, socialistas, comunistas y populistas del patio nos empujen poco a poco y sigilosamente a una peligrosa lucha de clases entre lo que llaman la elite y el pueblo. Estemos alertas, porque eso es parte importante de la estrategia de estos grupos para destruir nuestro sistema de democracia liberal capitalista y sustituirla, poco a poco, por un socialismo en el que todos seamos iguales… en la pobreza.

 La única forma de detener esto de una vez por todas, es yendo a votar el 3 de noviembre por el “sí” y por Pedro Pierluisi y Jenniffer González.

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