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CRÓNICAS

“MUCHO MUCHO RUIDO” – Lcdo. Luis R. Dávila Colón

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Por: Lcdo. Luis R. Dávila Colón

En el presente doblar de esquina de la historia, los dos partidos mayores se juegan su viabilidad y existencia futura en las primarias del domingo y posteriormente en las elecciones del 3 de noviembre de 2020.  El Partido Popular a sus anacrónicos 82 años, y el Partido Nuevo Progresista a sus 52 años de vida inútil, ambos están llegando al invierno de su viabilidad y rentabilidad ideológica.  Ambos juegan hoy en las peores circunstancias, luego de una revolución mediática que tumbó gobierno electo y con probablemente las peores ofertas de candidatos jamás presentadas al elector. 

 Vivimos tiempos de catástrofes bíblicas, cuando a nivel global ha permeado la crisis y el vacío de liderato más grande de la civilización occidental.  Como el Chapulín Colorado, el mundo se pregunta: “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”  Puerto Rico no ha sido excepción a la crisis de liderato.  El electorado está alicaído, meditabundo y cabizbajo, precisamente porque no encuentra alternativa ni motivo ulterior para votar.  A eso se le suma, el terror y el horror del COVID-19 que con “la pelona” parece acechar en cada esquina. 

La oscuridad y la desolación de los tiempos producen, además, como diría Joaquín Sabina, “mucho mucho ruido, demasiado ruido”.  El alboroto, los golpes de efecto y el cotilleo politiquero, dominan el debate público ante una ausencia total de análisis riguroso, voces alternas, oídos en tierra y puro y sencillo sentido común que tanta falta hace en esta época farfullera de monólogos redundantes.

El consumidor de noticias de radio y TV encuentra los campos de análisis ocupados virtualmente por comentaristas populares o independentistas. Las grandes cadenas de televisión y radio doblan el lomo por el Partido Popular.  Todo se mide y se manipula conforme a lo que más le conviene al partido eterno colonial.  La narrativa es asombrosamente idéntica y uniforme, no importa el canal que se ponga.  El espectador se torna, entonces, en víctima de altos decibeles de ruido y de más ruido ensordecedor.  La cátedra supone que la narrativa impuesta por el ruido habrá de transformar el deseo político en realidad, timoneando la votación a favor de unos y en contra de otros.  Se insiste en cantar la misma letra aunque el ruido de las antenas parezca contradecir el ruido de las redes y los lamentos de la calle.  

Por primera vez en mi vida, me he tenido que sentar como observador a chuparme la sobrecarga de desinformación y pseudo análisis.  Según “los expertos”, las primarias de ambos partidos serán cerradas.  El consenso de pool y bancas parece inclinarse, a última hora, a favor de una “sorprendente” y “refrescante” victoria de Charlie Delgado Altieri sobre Bhatia, con Carmen Yulín mordiendo el polvo de la carrera bien atrás. 

Si usted los escucha hablar de la Palma, el sesgo de todos los análisis predice una victoria contundente de la Gobernadora Wanda Vázquez sobre Pedro Pierluisi.  Todo ello, en desafío a los resultados de los números preliminarmente filtrados el fin de semana pasado en el proceso de voto adelantado y del cúmulo crítico a la Gobernadora en la calle y en las redes sociales, que parecen indicar lo contrario. 

Entonces, en el medio de la nada, hace la aparición uno de los engendros de la propaganda popular, Radio Isla, con una encuesta -que nadie sabe quién pagó ni comisó- en la cual aparece la Gobernadora rayando el 50% de los votos penepés, con una fuerza inexplicable en los pueblos costeros.  Esa encuesta sugiere que Wanda Vázquez ha mejorado sus números de marzo, a pesar de las peripecias y traspiés auto infligidas que ha sufrido en las últimas diez semanas.  Esa misma encuesta, acomodaticiamente pone a Aníbal Acevedo Vilá “whithin striking distance” de una Jennifer González, que no logra pujar más del 40% de los votos.  Curiosamente, a los minutos de publicarse la encuesta y la reacción espontánea e inmediata de Acevedo Vilá, éste circulaba por las redes los resultados de la misma, enfatizando su viabilidad como candidato a punto de rematar.  Pasó desapercibido que Radio Isla había cargado a AAV en su nómina como analista de noticias hasta el 31 de enero de este año, cuando ya era candidato oficial. 

Decía el nazi mariscal del aire, Hermann Goering, que “el que domina el aire, domina la guerra”.   Eso pudiera ser cierto en una isla bombardeada por la metralla del alboroto, aunque la batalla de Gran Bretaña probó que por más bombardeo que se tire, sin botas en el terreno no se gana una guerra. 

Yo no sé si Wanda Vázquez tiene la calle.  Yo sí estoy convencido de que si ella es la candidata, la mitad de los penepés se le van a quedar en la casa.  Eso lo sabe la izquierda del Partido Popular.  Por esa razón, todos los pronósticos de los llamados “expertos” empujan y alientan su candidatura. 

Tanto ruido sobre ruido me hace recordar aquella vieja cita del inmortal Carlos Ruiz Zafón: “llevamos el circo en la sangre”.  El ruido retumba tanto, que nos hace añorar el silencio.  No me cabe la menor duda, que el alboroto y la pendencia crean en el elector un efecto perturbador.  Nos hace preguntar, en qué creo, qué es real, qué es ficción, cómo me timonean, o cómo me desaniman para no votar o para votar de forma tal.  

Vuelvo a repetir que ambos partidos añejos se juegan la vida en este proceso electoral, en el peor de los tiempos, con una pandemia encima, y con tanto y tanto ruido que nos lleva a desesperar.  Mi instinto se resiste a creer el ruido.  Por ello, prefiero resguardarme en el silencio…

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