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CRÓNICAS

“Aniversario de un nefasto golpe de Estado” – José Manuel Saldaña

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Por: José Manuel Saldaña

En muchas ocasiones he señalado que nuestro pueblo debe tener mucho cuidado con grandes sectores de la prensa de nuestra isla pues, más allá de informar, tienen una agenda ideológica política y económica que impera sobre todo lo demás. Por consiguiente, lo que lean, vean y escuchen tienen que escudriñarlo y analizarlo bien para poder interpretar y poner en perspectiva lo que se les señala.

Durante los pasados días, hemos visto como los sectores de la prensa de Puerto Rico se han desbordado en titulares, artículos y columnas de opinión, en su mayoría negativos, a la actual administración y a sus dos candidatos a la gobernación de la isla. De igual manera ha ocurrido con la radio y televisión. Eso era de esperarse pues la prensa local, en su mayoría, es parte de la izquierda independentista y antiamericana. El 24 de julio -al cumplirse un año del golpe de estado a Ricardo Rosselló- los periódicos de los Ferré Rangel celebraron la ocasión con primeras planas y artículos alusivos que no tienen otra intensión que ensalzar y estimular a los grupos separatistas a llevar a cabo otras protestas. El Nuevo Día le dio una portada y tres páginas a una insípida entrevista, que no dijo nada nuevo, al exsecretario Raúl Maldonado, su hijo y su abogada López Mulero, con el titular “Puerto Rico necesita una Implosión”. En el interior, el periódico le dedicó dos páginas a la participación de los artistas en la organización y ejecución de las marchas de protesta. Artistas, muchos de los cuales ya son figuras del pasado (quemados) que se les pasó la hora y necesitaban de la exposición de las actividades para que se les recordara. Otros sencillamente son cantantes y reguetoneros boquisucios de la más baja calaña quemgracias a la chusmería que los sigue se han hecho millonarios y viven en los Estados Unidos -que tanto detestan- en mansiones y apartamentos de lujo queriéndonos decir sin ninguna fuerza moral ni reconocida capacidad intelectual, a los que vivimos en la isla pasando las penurias de la colonia, como tenemos que vivir gobernarnos y actuar.

De igual manera ocurrió con el otro periódico Ferré Rangel, Primera Hora, que le dedicó la portada y varias páginas del interior a la misma conmemoración.

Igualmente, al día siguiente (durante el sábado) continuaron las expresiones de primera plana “Estancado el Gobierno” alusivas obviamente a que se les dé continuación a las exigencias de las marchas del pasado verano. Seguido esto, al día siguiente (domingo), por una columna de su columnista principal en el mismo talante. Esta empresa utilizó sus periódicos para recordar esta triste ocasión, celebrar y estimular en lo posible a los mismos sectores de siempre socialistas, comunistas, independentistas, Hostosianos, soberanistas, algunos populares y anarquistas haciendo mogolla con novoprogresistas disgustados y cualquier loquito obsesionado para tratar de una vez más, mediante la supuesta necesidad de implosionar a Puerto Rico, estimular este tipo de protesta a solo semanas de las primarias. Esto con el obvio objetivo de crearle problemas y tratar de desestabilizar el actual gobierno, particularmente en un momento en que una crisis de gran magnitud sacude al país. Lo más indicado seria que por el medio que disponen los Ferré Rangel en lugar de promover la implosión de Puerto Rico, promovieran la unidad de pueblo para capear la crisis de la actual pandemia del coronavirus. 

En el escenario local es preciso entender que la mayor parte de las protestas que se llevan a cabo por los distintos grupos no son verdaderamente por la solidaridad con los pobres, ni con los empleados públicos que han perdido su trabajo, ni por la protección del ambiente, ni por la falta de calidad en la educación pública, ni por la supuesta inefectividad, ineficiencia o corrupción que anticipan ocurriría en la operación del gobierno. Estas son solo las excusas que utilizan algunos de los llamados líderes obreros, religiosos, estudiantiles y magisteriales para tratar de obtener el apoyo de sectores de nuestro pueblo para lo que son las verdaderas causas que los motivan y que ellos promueven. Causas que son de índole ideológica, que no tienen el favor de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Se trata del independentismo antiamericano radical de izquierda, del socialismo, anti-capital y  anti-desarrollo. Eso es lo que verdaderamente se persigue.

Estos llamados líderes estimulados, y apoyados por una prensa de la izquierda, hábilmente hacen causa común con lo que entienden que puede ser un sentimiento genuino de malestar o de preocupación por parte de sectores de la población descontentos ante la implantación de algunas medidas o políticas del gobierno. Estos descontentos o inconformes, son utilizados, además de la prensa, por las organizaciones y partidos políticos para adelantar sus agendas ideológicas. Algunos de estos sectores son utilizados sin darse cuenta (son los llamados tontos útiles) mientras que otros son veletas que se dejan utilizar -prestándose para hacer número- para adelantar agendas particulares que nada tienen que ver con el socialismo anticapital, anti-desarrollo e independencia.

Es lógico esperar que, en los asuntos, decisiones y la implantación de política pública haya razones válidas para que miembros o grupos de nuestra sociedad se sientan preocupados, descontentos y hasta perjudicados. Esto se entiende. Se espera que en una sociedad democrática liberal haya diversidad de opiniones y que exista oposición a las acciones del gobierno, así como que ésta se articule libremente por los distintos medios legítimos de comunicación disponibles. Ahora bien, en un país como el nuestro donde existe libertad de expresión -que raya en libertinaje- libertad de prensa y elecciones libres cada cuatro años, no se justifica de manera alguna utilizar las calles como campos de batalla para que revolucionarios traten de hacer inoperante al gobierno -lo que equivale a querer dar un golpe de Estado o derrocar o implosionar el gobierno- por adelantar causas extremadamente minoritarias, por más legitimas que estas causas pretendan ser. Eso podrá tener justificación en regímenes totalitarios como el de la Cuba Castrista, la Venezuela Chavista, Ecuador de Evo Morales y otros países donde no existen las libertades que disfrutamos, ni elecciones libres. En algunos de esos casos las personas han tenido que tirarse a las calles para tratar de derrocar a un cruel tirano, sanguinario dictador que llevaba décadas en el poder.

En Puerto Rico, para otorgar o quitar el poder, están las elecciones cada cuatro años. No es aceptable justificar el desorden, la anarquía y la violencia, en la lucha contra un gobierno democráticamente electo mediante el voto popular, por más que se pueda estar en desacuerdo con sus políticas o con errores que se perciba que el gobernante pueda haber cometido o estar cometiendo. Bajo este tipo de presión el gobierno así electo -cualquiera que sea- no puede, ni debe ceder a su legítimo derecho de implantar su programa según éste fuera refrendado mayoritariamente en elecciones libres y democráticas, por más protestas callejeras -instigadas por dirigentes de grupos minoritarios que no representan a la inmensa mayoría del país-que se desaten. Hacer esto sería truncar la democracia y entregarle el país al más que grite en las calles, a la demostración violenta y a la amenaza. Sería ceder ante la tiranía de la minoría. Seria aceptar el golpe de estado como política de la oposición.

Como les he señalado en repetidas ocasiones, sin que la mayor parte de nuestro pueblo tenga conciencia de ello, existe una gran amenaza en todo nuestro continente para destruir nuestro sistema de democracia liberal y sustituirla por el socialismo y comunismo. El objetivo es eliminar los modelos que representan nuestro sistema democrático liberal tanto en Sur América como en el Caribe. Esta amenaza opera bajo la influencia y apoyo del castrismo de Cuba, la Venezuela chavista, del narcotráfico, así como por medio de la Internacional Socialista y del Foro de Sao Pablo cuya meta es propagar el comunismo en América. Además de estas, existe en la isla organizaciones y movimientos desestabilizadores, implosionadores auspiciadospor el magnate multibillonario George Soros.

Esas fuerzas desde hace mucho tiempo tienen en la mira a Puerto Rico y han formulado e implantado una bien pensada malsana y mezquina estrategia basada en las prédicas y filosofía de Antonio Gramsci -filósofo y fundador del partido comunista italiano- con la cual han ido socavando nuestras instituciones tratando de cambiar nuestra forma de vida y sistema de gobierno. Por décadas esas fuerzas han ejercido influencia y han dominado sectores como la educación, las artes, la jerarquía de la iglesia católica, sectores antiamericanos de la prensa quienes a sabiendas de que la independencia no la pueden lograr por medio de las urnas, constantemente fabrican supuestos escándalos para hacernos ver ante el gobierno norteamericano como un pueblo corrupto, un pueblo con una abominable ética, principios y moral decadente distinta a la del norte por lo que no somos dignos de ser incorporados a la nación como un estado y debemos ser rechazados otorgándosenos la independencia

Amigos, en la política no hay casualidades ni improvisaciones. Lo ocurrido el pasado verano al gobernador Ricardo Rosselló, y celebrado hoy por la prensa de los Ferre Rangel, no fue algo espontaneo en respuesta a la indignación del pueblo por unos chats del equipo del gobernador, sino que fue parte de esta bien pensada y ejecutada estrategia por los distintos partidos de oposición, por grupos separatistas, socialistas  y desestabilizadores que culminó en sacar del poder al gobernador Ricardo Rosselló. El agente catalítico o la causa movilizadora fueron los chats.

Independientemente de que creamos que la gobernadora Wanda Vázquez haya cometido errores, irregularidades o delitos -cosas que en nuestro sistema se tienen que probar más allá de duda razonable en los foros pertinentes- no se puede volver a reaccionar como ocurrió el pasado verano cuando el liderato del Partido Nuevo Progresista se allanó cobardemente ante las protestas, dejando solo al gobernador Rosselló hasta tener este que renunciar.

No se puede permitir otro golpe de Estado. Para cambiar el gobernante están las primarias y las elecciones. Tenemos que defender nuestro sistema democrático.

Si los Ferré Rangel quieren gobernar a Puerto Rico que uno de ellos haga lo que hizo su abuelo y opte por la gobernación sometiéndose al escrutinio público -si es que se atreve- para lograrla. No pretendan gobernarnos con Agenda Ciudadana y sus periódicos desde un cómodo escritorio en sus oficinas ejecutivas.  

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